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El FBI dice que no tiene ‘constancias…’ Deben estar bromeando

Carta abierta al FBI acerca de cierta reunión que tuvo lugar en la Habana en junio de 1998 y del por qué ellos ahora alegan no tener constancia de la misma…

Estimado David M. Hardy,

Gracias por su carta del 25 de enero de 2011, en la cual me informa que “se realizó una nueva búsqueda en los índices de nuestro Sistema Central de archivos en relación con el tema de su solicitud. Mediante esta búsqueda determinamos que no existen documentos que respondan a su solicitud.”

¿Que no hay documentos? ¿Usted está bromeando, no? ¿De verdad? ¿No hay documentos?

Yo sé que ustedes deben recibir gran cantidad de solicitudes relacionadas con la Ley de Libertad de Información (Freedom of Information/Privacy Acts (FOIPA)), razón por la cual a ustedes les tomó tanto tiempo decirme que no tienen nada que decir, así que déjeme recordarle el “tema” de mi solicitud.

 El 5 de mayo de 2010, presenté una solicitud de:

“todos los informes, correspondencia, memorandos, correos electrónicos y otros documentos relacionados con una reunión entre una delegación del FBI y de la Seguridad del Estado cubana en la Habana en junio de 1998. A mi entender esa reunión tuvo lugar entre el 15 y el 17 de junio, pero también estoy buscando cualquier material relacionado con la preparación de esta reunión así como el seguimiento de la misma en el período desde el 1ro de mayo de 1998 hasta el 15 de septiembre de 1998.”

 Ustedes respondieron unos meses después para decir que le habían dado a mi solicitud el burocrático número de identificación – FOI/PA #1150092 – (usted ve, yo sí guardo constancia), pero que habían registrado toda el archivo por mi y no habían encontrado nada. Nothing. Lo sentimos.

Ustedes no dijeron que no me fueran a entregar los documentos. Dijeron que no existían los mismos.

Pero si yo estaba tan interesado, agregaban amablemente, yo podía volver a solicitarlos.

Así que lo hice. Amablemente

El 5 de octubre de 2010, les volví a escribir, reiterando mi solicitud original y agregando alguna información adicional que tenía la esperanza les facilitara claves más precisas en su búsqueda a través de los polvorientos archivos de su departamento hasta los documentos que yo buscaba.

Les escribí:

Los documentos que estoy buscando se relacionan con reuniones en la Habana vinculadas a una investigación del FBI de una serie de atentados con bombas que habían ocurrido en hoteles y centros turísticos en Cuba a mediados de los años 90. Tengo entendido que las autoridades cubanas alegaron tener evidencias de que había implicación norteamericana en los atentados y que el propósito de las reuniones era que los cubanos compartieran la información que ellos habían reunido.
De acuerdo con la evidencia presentada en el juicio a los Cinco Cubanos (Transcripción 10925-6), en el año anterior a la reunión en la Habana, “Estados Unidos envió cinco notas diplomáticas al Gobierno de Cuba solicitando una reunión acerca de la evidencia que el gobierno de Cuba tenía en relación con esos atentados” y que el FBI “había solicitado esa reunión por más de un año” previo a junio de 1998.
También de acuerdo con la evidencia presentada en el juicio a los Cinco Cubanos (Transcripción P10871), dos de los norteamericanos involucrados en las reuniones en la Habana en 1998 eran descritos como los agentes del FBI Agustín Rodriguez y Luis Rodriguez.
La transcripción (P10871) también indica que hubo al menos una reunión de seguimiento en Washington en 1999 para discutir el análisis del FBI del material presentado a ellos durante la reunión de junio de 1998 en la Habana. 
Yo tenía la esperanza de que esta asistencia podía haberlos ayudado a localizar los documentos, pero, !ay!, su carta del 25 de enero truncó mis esperanzas una vez más.  

Su nueva búsqueda había concluido con el mismo viejo resultado. Nada.

¿Qué puedo entender yo de esto?

¿Me están diciendo que la reunión no tuvo lugar? ¿O que la reunión tuvo lugar pero que nadie escribió ni una palabra sobre ella ni antes, ni durante, ni después?

Comencemos con la primera posibilidad. No hubo ninguna reunión.

Hasta donde yo puedo decir, la primera mención oficial de la reunión tuvo lugar en marzo de 1999 cuando el Coronel Adalberto Rabeiro de la Seguridad del Estado cubana testificó acerca del mismo durante el juicio en la Habana del mercenario salvadoreño acusado de plantar algunas de las bombas.

Rabeiro testificó que la información que vincula los atentados a los hoteles con Luis Posada Carriles y la Fundación Nacional Cubano-Americana se había entregado a un “equipo de especialistas” – esos, creo yo, serían ustedes los muchachos del FBI- que había sido “enviado por importantes funcionarios norteamericanos” a la Habana. 

¿Propaganda comunista? ¿Desinformación?

Aparentemente, no. El 24 de marzo de 1999, el Miami Herald publicó una historia que comenzaba: “Agentes del FBI han estado examinando evidencia suministrada por oficiales cubanos que vinculan a exiliados con los ataques terroristas, pero la Habana ha estado evitando desde diciembre una reunión de seguimiento, dijeron funcionarios de Estados Unidos.”

Una reunión de seguimiento.  Quiere decir que debe haber habido una reunión.

Y hay más. Estoy anexando esta portada de un documento de 65 páginas –  INFORME SOBRE LAS ACTIVIDADES TERRORISTAS CONTRA CUBA— que el Ministerio del Interior de Cuba dice que preparó y les entregó a los oficiales de ustedes en esas reuniones. Mire al final de la página. Junio 1998…

¿Les suena?

También tengo una copia de otro documento de 52 páginas – ANEXOS OPERATIVOS- que las autoridades cubanas dicen les entregaron al mismo tiempo. El mismo incluye nombres, direcciones actuales, direcciones alternativas, números telefónicos, número de chapa de autos, etc., etc., de varios y diversos supuestos terroristas anti-castristas, la mayoría de los cuales estaban viviendo en Estados Unidos… solo en caso que ustedes quieran encontrarlos alguna vez.

¿Me estoy acercando?

También tengo un documento real del FBI – ven, ustedes sí tienen documentos! – presentado en el actual e infinito caso por fraude a inmigración de Luis Posada Carriles en El Paso, Texas. Es de un informe preparado por un tal Thomas J. Mohnal (creo que fue otro de los miembros de la delegación del FBI en la Habana, así que pudieran preguntarle a él si también tomó otras notas) relacionado con lo que él dijo era “una investigación de campo de cuatro (4) detonadores eléctricos… llevada a cabo en la Habana… el 17 de junio de 1998.” En la tercera página, hay otra referencia a una “comunicación recibida el 18 de junio de 1998.”

Yo le diría el No. de identificación del caso pero está tachado en la copia que tengo. Estoy seguro que pueden hallarlo – y ver cuáles otros documentos pudieran estar anexados.

Bueno… creo que es justo decir que hubo una reunión entre oficiales de la Seguridad del Estado cubanos y una delegación del FBI en la Habana en junio de 1998.

Lo que nos lleva a la segunda posibilidad: por alguna razón nadie consignó por escrito nada, en ningún lugar, en ningún momento acerca de estas reuniones. Ni antes, ni durante, ni después.

Yo no sé nada acerca de los mecanismos internos del FBI, por supuesto, pero no me puedo imaginar a ninguna agencia del gobierno en ningún lugar que no funcione con documentos.

Si los oficiales del FBI fueron a la Habana en junio de 1998 – y yo creo que ya hemos establecido que lo hicieron – entonces deben haber dejado un rastro, al menos, de solicitudes y recibos. 

Si ellos no fueron nadando de los cayos de la Florida a la Habana, entonces debe haber algo escrito en algún lugar acerca de cómo llegaron allí.

Si estuvieron en la Habana durante tres días, deben haberse quedado en algún lugar. Yo apuesto por el Hotel Nacional. Está cerca de la Sección de Intereses de Estados Unidos y se sabe que goza de popularidad entre los funcionarios visitantes norteamericanos. Yo me he hospedado ahí, así que sé que es fácil obtener un recibo.

Además… incluso los agentes del FBI deben comer. Incluso en Cuba. ¿Nadie guardó un recibo de un restaurante en el transcurso de esos tres días por el que quisieran que le reembolsaran? 

Puede ser que ellos pasaran una noche en el famoso cabaret Tropicana – con propósitos de investigación, por supuesto, y guardaron el recibo. (Según los cubanos, Tropicana, y sus clientes turistas, estaban entre los objetivos de la campaña de atentados.)

Algo de más peso, imagino que – dado que Estados Unidos “envió cinco diferentes notas diplomáticas al Gobierno de Cuba solicitando una reunión acerca de la evidencia que el gobierno de Cuba tenía en relación con esos atentados” antes de las reuniones de junio de 1998 – debe haber habido algún interés entre “los de arriba” del FBI y del Departamento de Justicia, quizás incluso la Casa Blanca, acerca de los progresos de las negociaciones para la reunión. 

¿Están tratando de decirme que no hubo ninguna nota rápida (“Eh, los cubanos dijeron que sí! ¡Estamos empacando!”) para hacerle saber a alguien con autoridad que la reunión realmente se realizaría? Y entonces, por supuesto, una o dos noticas acerca de cómo iban las discusiones, los planes para darle seguimiento, etc., etc…

Como les dije en mi carta inicial, estoy interesado en esta información porque estoy trabajando en un libro sobre los Cinco Cubanos, un grupo de agentes de la inteligencia cubana conocidos como la Red Avispa que fueron arrestados en Miami menos de tres meses después de que esos oficiales del FBI regresaran de la Habana.

Algunos comentaristas han sugerido que esas reuniones sin precedentes de junio de 1998 en la Habana podrían haber señalado el comienzo de una nueva era de cooperación entre Estados Unidos y Cuba. Pero cualquier esperanza de que eso pudiera haber pasado se vio destruida por el arresto de los Cinco. 

¿Qué pasó en los tres meses entre las reuniones en la Habana y los arrestos en Miami?

¿Por qué el FBI de pronto decidió arrestar a los cubanos, a quienes ellos habían estado siguiendo subrepticiamente por cerca de tres años?

Héctor Pesquera— el Agente Especial  a cargo de la Oficina de ustedes en Miami en el momento de las reuniones en la Habana y los subsiguientes arrestos – ha dicho que cuando se hizo cargo de sus deberes en Miami en la primavera de 1998, él fue informado de todas las investigaciones en curso del Buró. Él decidió, dijo, que la prioridad del FBI para obtener información de inteligencia adicional acerca de las redes de agentes de Cuba “no se mantendría. [La investigación] debe cambiar su curso y convertirse en una investigación criminal.”

De acuerdo con la autora Anne Louise Bardach en su libro del 2003, Cuba Confidential, la decisión de Pesquera causó consternación en la oficina local de Miami donde él era considerado como alguien demasiado amistoso con algunos dentro de la comunidad exiliada anticastrista (incluyendo, debe señalarse, al menos uno de los prominentes exiliados que se especifican en los Anexos Operativos). De acuerdo con Bardach, un agente le dijo a ella que Pesquera “abandonó todas las investigaciones del terrorismo del exilio. En su lugar decidió hacerse un nombre a costa de la red Avispa.”

Pesquera reconoció al Miami Herald (Julio 10, 2001) que había habido desacuerdos acerca de arrestar o no a los Cinco, y que el caso “nunca hubiera llegado a la corte” si el mismo Pesquera no hubiera ejercido presión personalmente sobre el entonces Director  del FBI Leonard Freeh.

Supongo que debe haber documentación sobre esto también, aunque sean algunas notas de conversaciones telefónicas o personales. Me encantaría leerlas… asumiendo, como yo lo hago, que existen.

Esta es la razón por la cual les estoy pidiendo que vuelvan a echar una ojeada para ver si encuentran la información que les he solicitado y – solo por si fuera el caso de que la información “de alguna forma [se hubiera] adherido a otro archivo,” como de manera muy delicada me expresaron en otra correspondencia del FBI – déjenme ampliarle el rango de fecha de mi solicitud: que comience el 4 de septiembre de 1997 – fecha del atentado al Hotel Copacabana – y concluya el 31 de diciembre del 2000, al comienzo del juicio de los Cinco Cubanos.  

Gracias con antelación por su asistencia en este asunto.

Sinceramente,

Stephen Kimber

* Profesor de Periodismo en la Universidad King’s College en Halifax, Canadá, laureado escritor, editor y presentador de television. Es autor de 9 libros. 

http://cubanfive.ca/ Este es el sitio de El Agujón de la Avispa, que contiene materiales de investigación y de otro tipo para un libro documental que está escribiendo sobre los Cinco.

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