La historia de Gema contada por sus padres: Este domingo, en Radio Rebelde

Gema. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate

En una casa de descanso amplia, fresca y todavía llena de flores de bienvenida a Gema, Adriana y Gerardo nos regalaron una hora de sus vidas – transformadas de golpe en una mañana que cambió la historia de Cuba, el pasado 17 de diciembre- para los oyentes de “La luz en lo oscuro”, el programa de Radio Rebelde exclusivamente dedicado a la causa de los Cinco.

En la charla, marcada por el desenfado y las emociones y que podrá escucharse íntegramente este domingo 25 de enero, a las 10 y 30 de la noche por esa emisora y por Radio Habana Cuba, el matrimonio revela detalles hasta ahora inéditos de la concepción de su niña, las gestiones, dudas y certezas que acompañaron el proceso que culminó con el regreso de los héroes y el anhelado nacimiento.

Entre otras muchas novedades, Adriana contó en la entrevista que “Vilma Espín fue la iniciadora de este gran sueño. Ella siempre estuvo pendiente de buscar una solución, una alternativa para que pudiéramos procrear bajo cualquier concepto…”

A menos de dos metros, la pequeña asistía a las confesiones de sus padres desde los amorosos brazos de Adis, la abuela materna. Ese día cumplía 15 de nacida, aunque sus vivos ojos claros se abrían ante el lente de la cámara de Ismael Francisco como si su relación con la luz tuviera mucho más tiempo.

El diálogo comienza con las emociones del recién estrenado padre. Humorista siempre, Gerardo comenta que en un chequeo médico de rutina sugirió que ni le revisaran el corazón: “Si tuviera algo ya me hubiera muerto…el regreso de por sí fue bien emotivo y en unos pocos días ya teníamos a la niña aquí. Ha sido de película, para resumirlo en una sola frase.

“Alguien me preguntaba el otro día si sueño o recuerdo mucho la prisión. Yo respondí que ya con el tercer abrazo de nuestros compatriotas, empecé a olvidar todo…Es un capítulo cerrado…sí, fueron 16 años de nuestras vidas, pero el bálsamo de amor que hemos recibido en estos días, lo ha curado todo.”

Enfrentados a las cartas que se cruzaron durante 16 años, Gerardo y Adriana se rieron y lloraron de sus propias palabras o sus versos y descubrieron, junto a los realizadores del programa, que casi todo lo que ahora viven, fue soñado exactamente igual a como está pasando. Como diría la abuela desde el sillón de mecer a la beba: “¡Y todavía hay quien no cree en los milagros!”

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