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CARTAS A OBAMA

El 5 de cada mes, personalidades de EEUU y de otros paises, envian cartas al Presidente Obama

5 de Octubre, 2014

Ann Wright

Estimado Presidente Obama,

Soy una veterana que sirvió en el Ejército de Estados Unidos por 29 años y me retiré cuando era Coronel. Fui además diplomática de este país por 16 años y renuncié en marzo de 2003 en oposición a la decisión de la administración Bush de invadir y ocupar Irak.  Desde mi renuncia hace once años, he hablado y escrito con frecuencia acerca de mi profunda preocupación sobre las políticas y las decisiones tomadas por el gobierno de Estados Unidos.

Le escribo con  preocupación sobre el caso de los Cinco Cubanos. Supongo que Ud. ha sido informado sobre la historia de la decisión de la administración Clinton de procesar a los Cinco ciudadanos cubanos que residían en los Estados Unidos para monitorear sin armas y de forma no violenta las organizaciones terroristas con sede en Miami para evitar más ataques contra el pueblo de Cuba que ha sufrido más de 3.478 muertos y 2.099 heridos por actos terroristas de criminales en Estados Unidos.

Me gustaría señalar que en el 2005, el Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias, concluyó que, basado en los hechos y las circunstancias en que se celebró el juicio, la naturaleza de los cargos y la severidad de las condenas, el encarcelamiento de los Cinco Cubanos violó el artículo 14 de la Convención Internacional sobre Libertades Políticas y Civiles, del cual Estados Unidos es signatario. Esta fue la primera vez que el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria denunció la condena de un caso en Estados Unidos debido a las violaciones cometidas durante el proceso legal.

Un panel de tres jueces  de una Corte de Apelaciones revocó las condenas de los Cinco Cubanos.  Creo firmemente que debido a la intensa presión política de la poderosa comunidad cubana en Miami, la Corte de Apelación en pleno reinstauró las condenas.

Diez de sus homólogos laureados con el Nobel y otras personalidades internacionales, entre ellos el Presidente de Timor Leste José Ramos Horta, Adolfo Pérez Esquivel, Rigoberta Menchú, José Saramago, Wole Soyinka, Zhores Alferov, Nadine Gordimer, Gunter Grass, Dario Fo, Mairead Maguire, Mary Robinson, ex Presidenta de Irlanda (1992-1997) y el ex Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (1997-2002) y ex Director General de la UNESCO Federico Mayor, entre otros, firmaron los escritos Amicus ante la Corte Suprema de Estados Unidos pidiendo una revisión de la decisión de la Corte de Apelaciones.

A ellos se sumaron cientos de parlamentarios de todo el mundo, incluyendo el Senado de México, la Asamblea Nacional de Panamá, 75 miembros del Parlamento Europeo, incluyendo dos ex Presidentes y tres Vicepresidentes actuales, elevaron peticiones pidiendo que la Corte Suprema revise el caso.

Numerosas Asociaciones de Leyes y de Derechos Humanos en Europa, Asia y América Latina, así como personalidades internacionales y organizaciones legales y académicas en los Estados Unidos firmaron estos documentos.

Como usted probablemente sabe, la administración Bush pagó a periodistas para escribir historias negativas sobre los Cinco Cubanos durante el juicio  celebrado  en Miami, Florida, poniendo en peligro la imparcialidad del debido proceso y la apelación.

A pesar de los llamamientos de la comunidad internacional y las Naciones Unidas, la Corte Suprema se negó a escuchar el caso de los Cinco Cubanos.

Yo, como muchos otros que han servido  al gobierno de Estados Unidos, estoy profundamente preocupada por la falta de imparcialidad de la aplicación de la ley estadounidense y el sistema judicial para los Cinco Cubanos. Ramsey Clark, ex Fiscal General, Larry Wilkerson, ex Coronel del Ejército de Estados Unidos y ex jefe de gabinete del ex Secretario de Estado Colin Powell; y Wayne Smith, ex Jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana han expresado públicamente sus preocupaciones, más recientemente frente a una audiencia internacional en el evento “5 Días por los 5 Cubanos” en Washington, DC en junio de 2014.

Me siento orgullosa de unir mi voz como Coronel retirada de la reserva del Ejército de Estados Unidos y ex Diplomática de Estados Unidos a las declaraciones hechas por ellos sobre sus preocupaciones por el proceso judicial y el sistema penal Americano con respecto a los Cinco Cubanos.

Dos de  ellos, René González y Fernando González Llort, finalmente han sido liberados tras cumplir sus condenas.  Tres de los Cinco Cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, aún permanecen en Estados Unidos después de más de una década de encarcelamiento en prisiones de máxima seguridad.

Conocí a las familias de los Cinco Cubanos en 2006 en la Habana, Cuba. Yo había viajado allí como  miembro de una delegación de Derechos Humanos que llegaron hasta la entrada de la base  militar en Guantánamo para protestar por las torturas y condiciones inhumanas de los prisioneros que habían sido secuestrados, torturados y encarcelados tras los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001.
Como defensora de los Derechos Humanos fue difícil escuchar las historias de los familiares de los Cinco sobre los desafíos que deben enfrentar para poder visitar a sus familiares en las cárceles de nuestro país a causa de las medidas  burocráticas  del gobierno de EEUU que les hacen muy difíciles las visitas.

En el momento de nuestro viaje a Cuba en el 2006, los Cinco cubanos habían estado en las cárceles de Estados Unidos por ocho años.  Durante esos años el sistema judicial de Estados Unidos fue profundamente influenciado por los sucesos del 9/11 y la posterior reducción de derechos civiles y políticos para los ciudadanos estadounidenses y la limitación extraordinaria y violación de los derechos legales para los que no son ciudadanos de los Estados Unidos.

Espero que su administración, ahora que le quedan solamente dos años de mandato como Presidente, estará dispuesta a desafiar la influencia que tiene el ala derecha del lobby cubano en Miami en la política estadounidense para en última instancia, corregir las injusticias que han sufrido los Cinco Cubanos  concediendo un indulto presidencial a los restantes tres miembros de los Cinco que están en prisión.

Gracias,

Ann Wright
Ex Coronel de la Reserva del Ejército de EEUU y ex Diplomática de EE.UU.

5 de Septiembre, 2014

Profesor Felix Kury

Estimado President Obama,

Me dirijo a Ud. como Profesor del Departamento de Estudios Latinos en la Universidad Estatal de San Francisco (SFSU).  Este mes de septiembre se cumplirán 16 años de prisión injustificada de los Cinco Cubanos, cuyo único delito fue prevenir actos terroristas contra Cuba por parte de grupos paramilitares cubanos de la extrema derecha en la Florida, que han operado con impunidad durante los últimos cincuenta años.

Los Cinco Cubanos nunca han sido una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Cuando fueron arrestados, pasaron un largo tiempo en confinamiento solitario, aislados de su familia y amigos – una clara violación de sus derechos humanos, un castigo cruel e inusual y sin duda una forma de tortura. Dos de los Cinco, Fernando González y René González, regresaron a Cuba, después de haber cumplido sus condenas.

Durante estos años, cientos de mis alumnos en SFSU que han aprendido sobre los Cinco Cubanos se han sumado al llamado para su liberación.

Presidente Obama, le ruego que use el poder de su firma para conmutar las sentencias de Gerardo Hernández, quien está cumpliendo dos condenas perpetuas en la Prisión de Máxima Seguridad de Victorville, California, Antonio Guerrero, quien está cumpliendo 22 años en la Prisión Federal de Marianna, Florida y Ramón Labañino (conocido como Luis Medina), quien se encuentra cumpliendo 30 años en la Prisión Federal de Ashland, Kentucky.

Como Presidente, usted enfrenta muchos desafíos y controversias, como la crisis humanitaria de los niños centroamericanos y la brutalidad policial de los ciudadanos de Ferguson. Usted prometió un cambio si fuera elegido, pero no he visto ningún cambio en la política exterior hacia Cuba. A través de un gesto humanitario usted mejoraría la credibilidad y la autoridad moral de su administración que se ha deteriorado como resultado de los malos consejos de sus asesores.

Mientras escribía esta carta reflexionaba sobre las palabras de Martin Luther King Jr. cuando dijo: ..”Un hombre se mide no por donde él está parado en momentos de comodidad y conveniencia, sino donde está en momentos de desafío y controversia”.

Sinceramente,
Felix Salvador Kury, MS, MFT
Profesor, Asesor y Director de la Clínica Martín-Baró
SFSU-UCSF 1600 Holloway Avenue San Francisco, CA 94132

5 de Agosto

Premio Nobel de la Paz Mairead Maguire

Señor Presidente,

Le escribo nuevamente, en el contexto de las acciones en todo el mundo que se llevan a cabo el día 5 de cada mes en solidaridad con los tres miembros de los cinco Cubanos que permanecen encarcelados en los Estados Unidos.

La asistencia y amplio interés en la reciente Jornada en Washington es un buen indicador de la creciente inquietud internacional que existe en todas las esferas de las sociedades formadas sobre una amplia gama de principios.

He observado algunos progresos muy positivos desde la última vez que le escribí y creo firmemente que la constante y progresiva normalización de las relaciones EE.UU.-Cuba será beneficiosa para ambas naciones y más allá.

Es la única manera en que puede crearse un espacio a fin de resolver los problemas humanitarios que surgen en relación a los tres hombres antes mencionados y por supuesto, Alan Gross, quien recientemente sufrió la pérdida de su madre anciana y está, a todas luces muy deprimido y abatido mientras espera una solución a su caso.

Sumo mi voz a la de muchos que le piden a Ud. hacer todo lo que esté a su alcance para poner fin a los sufrimientos ocasionados por esta situación.

Existen motivos reales de preocupación sobre las condenas y sentencias impuestas en el caso de los Cinco y en particular porque es muy seria la cuestión del cargo de conspiración para cometer asesinato impuesto contra Gerardo Hernández Nordelo. Existen muchas preguntas y dudas razonables en ese sentido.

Sé que está plenamente informado sobre todas las cuestiones relacionadas con los Cinco y Alan Gross y sinceramente confiamos en su intención de actuar en consecuencia. Solicito respetuosamente que lo haga más temprano que tarde.

Justicia demorada es justicia denegada y ha habido suficiente denegación y retraso hasta la fecha.

Muchas gracias por su tiempo y la atención dispensada. Le deseo toda clase de bendiciones y éxitos en su trabajo.

En Solidaridad,

Mairead Maguire
Premio Nobel de la Paz

5 de Julio, 2014

Padre Geoffrey Bottoms

Estimado President Obama,

Como sacerdote católico en Gran Bretaña he seguido el caso de cinco cubanos presos en Estados Unidos, conocidos como “Los Cinco Cubanos” desde 2002. Ellos fueron declarados culpables en Miami de cargos que van desde no haberse registrado como agentes extranjeros hasta cargos de conspiración para cometer espionaje e incluso asesinato y recibieron sentencias desde 15 años hasta doble cadena perpetua. En realidad ellos estaban defendiendo a su gente contra actos de terrorismo por ciertos grupos de cubano-americanos de Miami hostiles a la Habana que han provocado la muerte a casi tres mil quinientas personas y herido a mas de dos mil.

La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en la recomendación de su Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias y Amnistía Internacional han expresado su preocupación en cuanto a la equidad y la imparcialidad del juicio que se llevó a cabo en un ambiente tan hostil como Miami, donde hubo irregularidades en el debido proceso legal. Una Comisión de Investigación Internacional celebrada en Marzo del 2014 en Londres liderada por tres jueces reconocidos internacionalmente, llegó a una conclusión similar.

He asistido a tres audiencias de apelaciones para los Cinco en Miami y Atlanta y escuché todos los argumentos. También he visitado a tres de ellos en prisión y me he reunido con sus familias, estoy convencido de que ha habido un grave error judicial.

Fernando Gonzalez y Rene Gonzalez han regresado a Cuba después de haber cumplido sus condenas pero estoy apelando a Ud. por la liberación de Gerardo Hernández quien esta cumpliendo dos cadenas perpetuas en una prisión de Maxima Seguridad en Victorville, California, Antonio Guerrero, quien cumple 22 años de condena en FCI Marianna, y Ramón Labañino (conocido como Luis Medina) quien sirve una condena de 30 años  en Ashland FCI. El proceso de apelación ha llegado a la etapa de Hábeas Corpus con nuevas pruebas que salen a la luz de periodistas a sueldo del gobierno estadounidense escribiendo artículos tendenciosos antes y durante el juicio propiamente dicho.

Señor Presidente, sé que usted es hombre de paz; ha sido laureado con el Premio Nobel de la Paz y se que usted también es un hombre de fe que intenta poner en práctica en la vida pública sus principios cristianos. Por lo tanto hago un llamado por la liberación de los restantes tres prisioneros cubanos en aras de promover las relaciones entre Estados Unidos y Cuba y la paz mundial. Seguramente Ud. puede hallar una solución humanitaria a este caso

El mundo ha cambiado desde 1959 y es obvio que la política estadounidense hacia Cuba desde entonces no ha podido alcanzar sus objetivos. Mientras tanto, mucho sufrimiento ha sido causado, incluidos a estos hombres y sus familias y especialmente a Adriana, la esposa de Gerardo Hernández, a quien se le ha negado sistemáticamente una visa para visitar a su marido desde 1998. Creo que son víctimas de esta estrategia fracasada.

Su país y Cuba podrían beneficiarse de una relación de cooperación y respeto mutuo y su presidencia podría definirse como la que puso fin a décadas de una política estéril hacia un país en desarrollo noble y heroico, cercano geográficamente que sólo desea proseguir su futuro humanitario libre de la interferencia externa.

¿Puede hacerlo? Sí Usted puede!
Con el mayor respeto,
Padre Geoffrey Bottoms
Sheffield UK.

Santiago, 5 de Mayo de 2014

Camila Vallejo Dowling, Diputada de la Republica de Chile

SR. BARACK OBAMA
PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS
PRESENTE

Señor Presidente:

Por medio de esta carta, quiero sumarme al clamor expresado por una gran cantidad de seres humanos a lo largo del planeta, como artistas, intelectuales, parlamentarios, juristas y personas de buena voluntad, quienes esperan de usted una decisión de elemental justicia, sobre todo tomando en cuenta su calidad de Premio Nobel de la Paz.

Se trata del indulto a 3 ciudadanos cubanos, injustamente detenidos en cárceles de su país, solo por buscar proteger a Cuba de actos terroristas que se planifican en territorio de Estados Unidos.

Antonio Guerrero Rodríguez, Gerardo Hernández Nordelo y Ramón Labañino Salazar, han sido condenados por autoridades de su país, acusados falsamente de conspirar contra Estados Unidos, pese a que ellos se infiltraban en organizaciones, reconocidamente terroristas, que ha atentado en reiteradas ocasiones contra Cuba y contra ciudadanos cubanos en el interior y exterior de su territorio.

El mundo y Latinoamérica en especial, esperan de usted, la búsqueda de la normalización de las relaciones con Cuba, inspirándose en el principio de la autodeterminación de los pueblos.

La liberación de estos 3 patriotas cubanos sería un gran gesto en esa dirección.

Estoy segura que usted conoce estos casos y creo que desde su tan alta investidura, no avalará la continuidad de los ataques terroristas que ha sufrido Cuba, por personajes tan siniestros como Luis Posada Carriles y entiende que cada país tiene el legítimo derecho a protegerse de esos bárbaros crímenes.

No solo Cuba, todas las personas de buena voluntad del planeta esperamos que Gerardo, Ramón y Antonio puedan volver a pisar su tierra como ya lo hacen sus compañeros René y Fernando. Eso solo depende de usted.

Esperando sinceramente que usted tome la decisión que corresponde, se despide atentamente

CAMILA VALLEJO DOWLING
DIPUTADA DE LA REPÚBLICA DE CHILE

5 de Mayo, 2014

Greg Landau, Productor Musical 

Estimado Presidente Obama,

Le escribo para pedirle que revise el caso de los Cinco Cubanos.  Estos hombres actuaron para poner fin a las actividades terroristas que se llevan a cabo en la Florida por parte de exiliados cubanos contra su patria. Mi padre, Saul Landau, reunió abundante evidencia de las actividades de estos grupos que operaban con impunidad en Florida con el tácito apoyo de funcionarios del gobierno local que miraban para otro lado a sus conspiraciones ilegales para llevar a cabo ataques armados en suelo cubano.

Los Cinco Cubanos fueron condenados en el 2001 y han cumplido sentencias largas. Ha llegado el momento de dejarlos en libertad. Hay que poner fin a la mentalidad de guerra fría que ha marcado la política de Estados Unidos hacia Cuba durante décadas a pesar de los enormes cambios en la geopolítica que la crearon.  La liberación de los tres prisioneros que aún permanecen en EEUU sería una señal de un cambio en la política estadounidense hacia Cuba y un deseo de sanar las heridas abiertas hace décadas en un mundo que ya no existe.  La Unión Soviética ha desaparecido, tenemos relaciones normales con China y Vietnam, y Cuba no plantea ningún peligro para los Estados Unidos, excepto como un ejemplo de nuestras políticas irracionales del pasado.

He llevado muchos grupos de estudiantes a Cuba durante la última década y ellos se muestran sorprendidos ante la dificultad que las políticas del gobierno de Estados Unidos han creado para los ciudadanos cubanos, y han expresado el deseo de poner fin a este absurdo bloqueo a nuestra isla vecina.  Libere a los Cinco cubanos como un gesto para poner fin a esta barrera política para la amistad entre los Estados Unidos y Cuba,

Sinceramente,
Greg Landau
Productor Musical

5 de Abril, 2014

Sandra Levinson, Directora Ejecutiva, Centro de Estudios Cubanos

Estimado President Obama:

Hoy le escribo para instarlo a que revise el caso de los tres cubanos que aún permanecen rehenes de nuestra desgastada y peligrosa política exterior hacia Cuba. Los llamados “Cinco Cubanos” por sus partidarios, fueron condenados a largas penas en el año 2001 por el delito de tratar de proteger las vidas de sus conciudadanos- y, por cierto- las vidas de muchos ciudadanos de Estados Unidos también. Dos han sido puestos en libertad, y de los tres que quedan, uno fue condenado a prisión de por vida. Yo entiendo muy bien la urgencia que llevó al gobierno cubano a enviar a estos valientes hombres a infiltrarse en las organizaciones terroristas del exilio cubano.

“Terrorista” no es una palabra demasiado fuerte para describir a los grupos que estos hombres infiltraron en Miami, quienes durante décadas han ignorado las leyes de los Estados Unidos que les dio protección y nuevas vidas. Estos grupos fueron dejados solos por las autoridades estadounidenses para llevar a cabo una guerra contra Cuba y con quienes no están de acuerdo en territorio estadounidense. Muchos de ellos eran ciudadanos estadounidenses. Yo soy uno de esos victimizados por ellos.

En marzo de 1973, un miembro de una de esas organizaciones terroristas del exilio colocó una poderosa bomba plástica en El Centro de Estudios Cubanos, destruyendo casi toda la instalación en Greenwich Village, Nueva York. La única parte que NO fue destruida fue donde yo estaba sentada – mis únicas heridas ocurrieron porque la explosión causó que los cristales de la ventana junto a mí se rompieran y cayeran sobre mí cuando estaba escribiendo a máquina.

Para mí, los “Cinco Cubanos” representan un esfuerzo heroico para poner fin a las actividades consideradas ilegales por nuestro propio gobierno. Ya es hora de que los tres cubanos que aún permanecen en prisiones de EE.UU. sean liberados.

Sinceramente,
Sandra Levinson
Directora Ejecutiva
Centro de Estudios Cubanos

5 de Marzo, 2014

Carol Blythe, Presidente de la Alianza de Bautistas

Estimado Sr. Presidente,

Durante las últimas dos décadas la Alianza de Bautistas* ha disfrutado de una fructífera relación con la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba. Esta relación ha incluido visitas de delegaciones oficiales de ambos grupos con el fin de participar en reuniones anuales y en otras actividades. Más de dos docenas de asociaciones entre las congregaciones locales han sido nutridas y apoyadas por la Alianza y la Fraternidad, la mayoría de los cuales continúan ofreciendo una fuerte evidencia de bendición y beneficio mutuo.

Durante estos años la Alianza ha hecho repetidas declaraciones pidiendo a nuestro gobierno que reexamine su política de 50 años de aislamiento hacia Cuba y su pueblo por medio de un embargo económico y restricciones de viaje.

Reconocemos que cualquier administración estadounidense está limitada en lo que puede hacer sola para acabar con el anticuado aislamiento económico y político hacia Cuba por parte de nuestro país, dado que el Congreso debe derogar expresamente la ley Helms-Burton antes de que una normalización de relaciones pueda llegar a suceder. Por nuestra parte nos comprometemos con nuestros continuos esfuerzos para ello, junto con las de muchos otros ciudadanos.

En un viaje reciente a Cuba, nuestra Ministro de Relaciones Mutuas, la Reverenda Sra. Paula Clayton Dempsey, se reunió con las esposas y madres de los “5 Cubanos,” agentes de inteligencia arrestados en 1998 y posteriormente condenado por conspiración para cometer espionaje, en lo que creemos fueron cargos dudosos. La Reverenda Dempsey se documentó a cerca de la negativa de visas por parte del gobierno de Estados Unidos para que estas mujeres, a lo sumo, pudieran visitar a sus esposos una vez al año, y en algunos casos, no se les otorgaron visas para viajar. Estas acciones no son coherentes con los altos ideales de nuestro país.

El 14 de abril de 2012, la Alianza de Bautistas adoptó una declaración donde hace un llamado a su administración para emprender una revisión exhaustiva del caso de los 5 Cubanos. Creemos que los 5 Cubanos deben ser liberados por el tiempo que ya han cumplido en prisión. En este esfuerzo, nos unimos a muchos respetados individuos y organizaciones que piden una solución de este caso, incluyendo el Presidente Carter, el Arzobispo Desmond Tutu y varios otros Premios Nobel; además de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos y Amnistía Internacional.

En ese sentido, hoy le escribimos para pedirle que estos hombres sean indultados por el tiempo ya cumplido, un acto que sería un primer paso hacia la restauración de las relaciones con Cuba como un vecino cercano a Estados Unidos. La liberación de los 5 Cubanos sin duda ayudará en la restauración de las relaciones entre ambos países. También creemos que tal paso podría resultar en la liberación y el regreso de Alan Gross junto a su familia.

Junto con nuestros hermanos y hermanas de la Fraternidad de Iglesias Bautistas de Cuba anhelamos un nuevo día en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba para el beneficio mutuo de los pueblos de ambas naciones soberanas.

Respetuosamente,

Carol Blythe
Presidente, Alianza de Bautistas

*La Alianza de Bautistas comenzó en 1987 como una voz profética en la vida del Bautista. Hoy en día, son una comunidad de fe compuesta por hombres y mujeres laicos y clérigos, personas de diversa orientación sexual, identidad de género, creencias teológicas y prácticas del ministerio.  Son cristianos que se unen por amor a Dios, combinando investigación, oración  y acción para lograr justicia y sanación en un mundo cambiante. En su pacto fundacional se comprometen a: la proclamación de las buenas nuevas de Jesucristo y el llamado de Dios a todos los pueblos a la fe, la reconciliación, la esperanza y la justicia social y económica.

5 de Febrero, 2014

Piero Gleijeses

Señor presidente,

No le hablaré de los errores jurídicos del juicio contra los Cinco Cubanos. Estos errores son muy conocidos y otros han escrito sobre ellos. Los Cinco fueron condenados por un tribunal de opereta a largas penas a causa de los crímenes de Fidel Castro.

¿Cuáles son estos crímenes?

Por cierto, no tienen nada que ver con el estado de la democracia política en Cuba. Estados Unidos tiene muy buenas relaciones con el gobierno de Arabia Saudita y, como usted sabe, allá no existen libertades políticas; de hecho, ni siquiera hay libertad de religión y los derechos de las mujeres son severamente cercenados.

El crimen de Fidel Castro – por el cual los Cinco tienen que pagar – es evidente: él ha humillado a los Estados Unidos. Tal como lo dijo un ex-embajador británico en Cuba, Castro es “todavía un hueso metido en la garganta de los americanos. Ha desafiado y ridiculizado a la única superpotencia del mundo, y eso no se le perdona.”[1]

¿Donde es que los hermanos Castro desafiaron a los Estados Unidos? Uno de los lugares más importantes es África meridional. Yo estoy seguro de que usted se dio cuenta de esto en su reciente viaje a Suráfrica cuando fue testigo del cariño con el cual el pueblo surafricano recibió a Raúl Castro. Y escuchó las palabras del presidente del Congreso Nacional Africano: “Ahora vamos a presentar a un líder que viene de una pequeña isla, de un pueblo que nos liberó, que luchó por nosotros… el pueblo de Cuba.”

Sin embargo, cuando los cubanos luchaban por la liberación del pueblo de Suráfrica, sucesivos gobiernos americanos hacían todo lo posible para impedírselo.

En octubre de 1975, los surafricanos, alentados por el gobierno de Gerald Ford, invadieron Angola para aplastar el Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), de izquierda. Cuba reaccionó, enviando 36,000 soldados a Angola. Para abril de 1976, los cubanos habían empujado a los surafricanos fuera del territorio angolano.

La victoria surafricana en Angola hubiera apretado la garra de la dominación blanca sobre los pueblos de África Austral. Fue un momento definitorio. Fidel Castro envió sus tropas a Angola por su compromiso con lo que él ha llamado “la causa más bonita de la humanidad,”[2] la lucha contra el apartheid. Como Kissinger observó más tarde, Castro “era probablemente el más genuino líder revolucionario entonces en el poder.”[3]

La ola desatada por la victoria cubana en Angola se esparció sobre Suráfrica. Mandela recordó más tarde, que se enteró de la victoria cubana en Angola mientras estaba encarcelado en Robben Island. “Yo me encontraba en prisión cuando por primera vez escuché de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola. … Nosotros en África estamos acostumbrados a ser víctimas de otros países que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberanía. En la historia africana no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de los nuestros.”[4]

Esta victoria cubana sobre el apartheid significó una derrota y humillación para Estados Unidos. Enfurecido, el gobierno de Ford puso fin a las conversaciones que había estado llevando con Cuba para normalizar las relaciones.

También el presidente Carter dijo que no habría normalización de las relaciones hasta que Cuba sacara sus tropas de Angola – a pesar de que hasta la CIA reconocía que las tropas cubanas eran “necesarias para preservar la independencia de Angola” contra la continua amenaza representada por Suráfrica.[5] En junio de 1980, los surafricanos lanzaron otra gran ofensiva, avanzando más de 100 millas dentro de Angola, parando solo a 30 millas al sur de la línea de defensa cubana que protegía al país. El Consejo de Seguridad de la ONU respondió con una resolución condenando duramente la invasión, y el representante de EE.UU. en el Consejo no escatimó palabras en su discurso criticando a Suráfrica. Sin embargo, cuando llegó el momento de votar se abstuvo porque la resolución incluía palabras que sugerían que si Suráfrica lanzaba otro ataque contra Angola el Consejo de Seguridad podría imponer sanciones contra ella.

Estoy seguro, señor presidente, que usted puede apreciar la ironía. Estados Unidos mantenía un gran número de tropas en Italia, Alemania Occidental y Turquía – países que en 1980 no enfrentaban ninguna amenaza militar inmediata de parte de la Unión Soviética, y sin embargo Jimmy Carter le negaba a los angolanos el derecho de tener tropas cubanas para proteger a su país de una muy real amenaza surafricana.

Castro se negó a inclinarse a las exigencias de Carter – es decir, sacrificó la posibilidad de normalizar las relaciones con Estados Unidos (y lograr el levantamiento del embargo) para proteger a Angola del régimen del apartheid.

De 1981 a 1987, los surafricanos lanzaron por oleadas, invasiones en el sur de Angola, alentados por el amistoso gobierno de Reagan. La guerra estaba en un punto muerto hasta noviembre de 1987, cuando Fidel Castro decidió expulsar a los surafricanos fuera del país de una vez por todas. Su decisión fue provocada por el hecho de que el ejército surafricano había acorralado a las mejores unidades del ejército de Angola en una ciudad de la Angola meridional, Cuito Cuanavale. Y esto fue posible porque Washington se estremecía en el escándalo de Irán-Contra. Antes de estallar el escándalo Irán-Contra a fines de 1986, que debilita y distrae al gobierno de Reagan, los cubanos temían que Estados Unidos podría lanzar un ataque contra su patria. Por lo tanto, no estaban dispuestos a agotar sus reservas de armas. Pero el Irán-Contra melló los colmillos de Reagan, y le permitió a Castro enviar a Angola los mejores aviones, pilotos y armas antiaéreas de Cuba. Su estrategia era romper la ofensiva sudafricana contra Cuito Cuanavale en el sureste y luego atacar por el suroeste, “como un boxeador que con la mano izquierda lo mantiene y con la derecha lo golpea.”[6]

El 23 de marzo de 1988, los surafricanos lanzaron el asalto de mayor envergadura contra Cuito Cuanavale. Fue un fracaso absoluto. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos señaló, “La guerra en Angola ha tenido un giro dramático y– por lo que respecta a los surafricanos — no deseado.”[7]

La mano izquierda de los cubanos había bloqueado el golpe de Suráfrica, mientras que su mano derecha se estaba preparando para noquearlo: poderosas columnas cubanas avanzaban hacia la frontera de Namibia, empujando a los sudafricanos al repliegue. Los MIG-23 cubanos comenzaron a volar sobre el norte de Namibia.

Entre los soldados cubanos que avanzaron hacia la frontera con Namibia, iban dos jóvenes que hoy son conocidos en todo el mundo, Fernando González Llort y Gerardo Hernández Nordelo. Diez años atrás, René González Sehwerert también combatió en Angola. Estos tres hombres, junto a Ramón Labañino Salazar y Antonio Guerrero Rodríguez, son los cinco cubanos en defensa de quienes yo le estoy escribiendo.

Documentos de Estados Unidos y de Suráfrica demuestran que los cubanos ganaron la ventaja en Angola. Los cubanos exigieron que Pretoria retirara incondicionalmente sus tropas de Angola y permitiera elecciones supervisadas por la ONU en Namibia. El Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos advirtió que si Sudáfrica se negaba, los cubanos tenían la capacidad “para lanzar una poderosa ofensiva en Namibia.” Los surafricanos reconocieron su dilema: si se negaban a las demandas cubanas, corrían “el riesgo real de involucrarse en una guerra convencional a gran escala con los cubanos, cuyos resultados son potencialmente desastrosos.” Las perspectivas de los generales surafricanos era sombría: “Debemos hacer todo lo posible para evitar una confrontación.”[8]

Pretoria capituló. Aceptó las demandas de los cubanos y se retiró incondicionalmente de Angola y aceptó elecciones supervisadas por la ONU en Namibia.

La victoria cubana repercutió más allá de Namibia y Angola. En palabras de Nelson Mandela, la victoria cubana “destruyó el mito de la invencibilidad del opresor blanco… [y] sirvió de inspiración al pueblo combatiente de Suráfrica. … Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid.”[9]

Señor presidente, usted estuvo presente en el servicio fúnebre de Mandela, y celebró su legado. Usted vio la reacción del pueblo surafricano hacia Raúl Castro y Cuba. Es cierto, que Cuba cambió el curso de la historia en África austral a pesar de los esfuerzos enconados de Washington para impedirlo. Al hacerlo, Cuba ofendió y provocó a los Estados Unidos – no solo a Ford y a Reagan sino también a Carter, autodefinido campeón de los derechos humanos. En la mente de los americanos, Cuba fue el agresor y Estados Unidos estuvo, como siempre, actuando con generosidad. Como lo ha señalado la historiadora estadounidense Nancy Mitchell, “nuestra memoria selectiva no solo sirve a un propósito, sino también tiene repercusiones. Crea un abismo entre nosotros y los cubanos: compartimos un pasado pero no tenemos recuerdos comunes.”[10]

Ojalá, Señor presidente, lo que usted vio en Suráfrica pueda inspirarlo a vencer la brecha y entender que en este pleito entre los dos países, Estados Unidos no es la víctima y, que los Cinco Cubanos son, simplemente, presos políticos.

Piero Gleijeses

[1] Leycester Coltman, The Real Fidel Castro, New Haven, 2003, p. 289.
[2] “Indicaciones concretas del Comandante en Jefe que guiarán la actuación de la delegación cubana a las conversaciones en Luanda y las negociaciones en Londres (23-4-88),” p. 5, Centro de Información de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, La Habana.
[3] Henry Kissinger, Years of Renewal, New York, 1999, p.785.
[4] Nelson Mandela, 26 de julio de1991, Granma (La Habana), 27 de julio de 1991, p. 3.
[5] CIA, “Angola Cuba: Some Strains but No New Developments,” 9 de abril de 1979, Central Intelligence Agency Records Search Tool, National Archives, College Park, MD.
[6] “Transcripción sobre la reunión del Comandante en Jefe con la delegación de políticos de Africa del Sur (Comp. Slovo) efectuada en el MINFAR el 29.9.88,” p. 16, Centro de informacion de las Ferzas Armadas Revolucionarias, La Habana.
[7] US Joint Chiefs of Staff, 15 de abril de 1988, National Security Archive, Washington DC.
[8] US Joint Chiefs of Staff, 28 de julio de 1988, ibid.; Mike Malone a A. Jacquet, en Jacquet a Pik Botha, 20 de julio de 1988, SWA/Angola, v. 2, Department of Foreign Affairs, Pretoria; General Jannie Geldenhuys, “Samevatting van notas mbt SAW-operasies in Suid-Angola,” 23 de agosto de 1988, H SAW, gr. 4, box 160, Department of Defence, Documentation Centre, Pretoria.
[9] Nelson Mandela, 26 de julio de 1991, Granma, 27 de julio de 1991, p. 3.
[10] Nancy Mitchell, “Remember the Myth,” News and Observer (Raleigh), 1 de noviembre de. 1998, G5.

5 de enero, 2014

John Cavanagh

Estimado Presidente Obama,

El 19 de diciembre, usted tomó una decisión audaz moralmente correcta para las personas involucradas, y a su vez demostró algo sumamente importante relacionado con la justicia. Ud. conmutó las sentencias de 8 personas que habían estado encarceladas por lo menos por 15 años por delitos relacionados con drogas.  En ese acto, usted hizo justicia para ellos e hizo una declaración aun más importante relacionada con la desigualdad en el sistema de justicia de los EE.UU.

Usted ahora tiene otra oportunidad para conmutar las sentencias de cuatro personas conocidas como “Los 5 Cubanos”. Sus nombres son: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González. (El quinto, René González, recuperó su libertad después de haber cumplido su sentencia completa) 

Al conmutarle sus sentencias, abordaría nuevamente dos cuestiones importantes, por un lado, un caso de sentencia injusta, y por el otro abriría la puerta a un nuevo capítulo en las relaciones de EEUU con América Latina, como un paso importante hacia el restablecimiento de las relaciones con un vecino clave.  

Mi amigo y colega de El Instituto de Estudios de Política, Saúl Landau, que conocía Cuba mejor que cualquier otro experto estadounidense , murió en septiembre después de años de trabajar sin descanso por la libertad de “los Cinco cubanos” y para restablecer las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.  El trabajo de Saúl en el caso de los Cinco demostró una terrible doble moral en la política estadounidense.  Por un lado, basamos gran parte de nuestra política exterior en la lucha contra el terrorismo, y por otro lado, hemos encarcelado a Cinco cubanos que expusieron ante el gobierno de EEUU la amenaza real del terrorismo en suelo estadounidense.  Esto es un grave error, usted puede revertirlo dejando en libertad a los cuatro cubanos que aún permanecen en prisión.

Dicha acción ciertamente podría resultar en una respuesta positiva por  parte de Cuba.  Recientemente el gobierno cubano dejó claro que ellos están interesados en encontrar una solución al caso del Sr. Gross. Presidente Obama, yo creo que es hora de un diálogo constructivo entre los gobiernos de EE.UU. y Cuba, basado en el respeto mutuo, para encontrar una solución humanitaria al caso de Alan Gross y al caso de los 5 Cubanos; Usted puede hacerlo!  

En el año 1979 visité Cuba cuando era un estudiante en la Universidad de Princeton, en uno de los primeros intercambios oficiales entre los dos países.  Aprendí mucho en ese viaje. Cuba, como cualquier otro país, no es perfecta, pero tenemos mucho que aprender los unos de los otros y tenemos todo por ganar tomando los pasos necesarios para establecer relaciones.

Así como usted actuó para corregir una injusticia el 19 de diciembre pasado, le pido que lo haga nuevamente y que deje en libertad a los 5 Cubanos. 

Gracias por su consideración.
 
Sinceramente,   
 
John Cavanagh, 
Director, Instituto de Estudios de Política
Washington D.C.  

5 de diciembre 2013

Nelson P Valdes

Estimado presidente Barack Obama,

Soy un ciudadano naturalizado de los  Estados Unidos y quiero pedirle a usted, mi Presidente, que conmute o condone las sentencias de cuatro hombres, los cuales son usualmente conocidos como los “Cinco Cubanos.”Sus nombres son: Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González. [El quinto, René González, recientemente salió de prisión después de cumplir su sentencia].

Estoy particularmente interesado en este caso porque considero que sus sentencias  fueron el resultado de un juicio lleno de errores que ha hecho imposible establecer relaciones normales entre los Estados Unidos y Cuba. Permítame explicarme.

Yo nací en Cuba. La revolución cubana se inició cuando yo tenía 13 años de edad. En Abril de 1961 yo había salido de Cuba, sólo – sin acompañantes. Esto era parte de un programa auspiciado por el gobierno de Estados Unidos que después se conoció como la operación Pedro Pan. Yo fui uno de los 14 mil niños y niñas que llegamos solos a Estados Unidos. En los Estados Unidos pasé mis años de adolescente en “foster homes;” después me casé, tuve un hijo y una hija, y posteriormente un nieto. Trabajé como conserje – mi primer empleo – y finalmente  obtuve un doctorado en Historia y Sociología.

Yo le estoy muy agradecido a los Estados Unidos y sus instituciones por el hecho de que pude desarrollarme y llegar a ser alguien aún cuando no tuve a mis padres conmigo. Hoy tengo 68 años de edad.

He dedicado una parte importante de mi vida a estudiar el país en que nací y también el país que hice mío, así como las relaciones entre ambos. Debido a la ausencia de relaciones normales diplomáticas y comerciales nunca he podido – igualmente le sucede a otros cubano-americanos – interactuar en una forma fluida y normal entre mis dos patrias. Esto tiene que cambiar.

Considero que existe la necesidad de tener relaciones diplomáticas normales en toda su extensión entre los Estados  Unidos  y Cuba. Un primer paso debiera ser el completo perdón de  “Los Cinco Cubanos”. Conozco bien el caso. Yo fui uno de los siete académicos y estudiosos norteamericanos de ascendencia cubana que presentamos  un Amicus Curiae ante la Corte Suprema de los Estados Unidos a favor de los acusados. Cada uno de nosotros éramos estudiosos respetados; con un conocimiento especializado en el tema de Cuba y de la realidad cubanoamericana. En Estados Unidos hay muchas otras personas,  que como nosotros, nacidos en Cuba o de ascendencia cubana, también apoyan el establecimiento de mejores relaciones y se libere a estos prisioneros.

Un análisis desprejuiciado del caso, y de las circunstancias altamente politizadas en que ocurrió el juicio, concluiría que nuestro sistema de justicia no funcionó de la forma apropiada en este caso en particular. Consideraciones políticas y partidarias funcionaron contra un proceso de justicia balanceado. En esos momentos la administración del Presidente Clinton estaba literalmente atacada despiadadamente, era una especie de estado de sitio. Algo similar le ha sucedido a su propia presidencia. Pero usted como mi Presidente puede hacer algo al respecto hoy en día. Absuelva a los acusados.  Hacerlo le ganaría el aprecio de los cubanos que son ciudadanos norteamericanos así como el reconocimiento de nuestros familiares en la isla de Cuba.

Es lo correcto por hacer. Además, significaría una profunda ruptura con las políticas pasadas. Usted se daría cuenta que la mayoría de los cubanoamericanos en los Estados Unidos darían la bienvenida y apoyarían una iniciativa de esa índole. Adicionalmente, tal perdón produciría una acción recíproca de parte del gobierno de Cuba. Ese gobierno ya ha declarado que lo haría. Esto significa que ambas partes perdonarían uno o más ciudadanos del otro país. Por lo tanto, su iniciativa – al mismo tiempo – obtendría la liberación del ciudadano norteamericano Alan Phillip Gross. No es que los casos sean similares; lo importante sería la equivalencia humanitaria de los respectivos actos de cada gobierno a fin de iniciar un proceso constructivo de comunicación y cooperación.

Está claro que las familias de “Los Cinco Cubanos”, al igual que la familia del Sr. Gross, quieren ver libres a sus respectivos seres queridos. Pero además, los pueblos de Estados Unidos y de Cuba se beneficiarían.

Estoy seguro de que si usted anunciara que el Perdón Presidencial ocurriría, Cuba reciprocaría.  Los cubanos han declarado que lo harían. Posteriormente otras diferencias bilaterales de antaño podrían discutirse, negociarse y – esperamos – resolverse en el futuro.

El momento para tener mejores relaciones entre ambos países es ahora.

Gracias por su consideración.

Respetuosamente,

Nelson P Valdes
Profesor Emérito de Sociología.

5 de Noviembre, 2013

Jueza Claudia Morcom

Estimado Presidente Obama,

Estoy apelando a usted como colega, como abogado,  como activista por los derechos humanos y como alguien profundamente consciente de la historia de injustos encarcelamientos en nuestro país. En concreto, le estoy escribiendo esta carta para pedirle que libere a los cuatro miembros restantes de los llamados “Cinco Cubanos” cuyo único delito fue defender a su país contra ataques injustificados. Es un simple acto de justicia que usted puede hacer fácilmente.

El procesamiento y encarcelamiento de los hermanos Scottsboro y las protestas para liberarlos fue  uno de los factores que a temprana edad influyeron en mi decisión de estudiar abogacía.  Eso sucedió en una época en que las mujeres, especialmente negras, raramente se inscribían en facultades de derecho.

Como joven abogada que organizó la defensa legal de los viajeros de la libertad en Mississippi, pude ver a primera mano cómo el odio puede contaminar nuestro sistema judicial. En los años que trabajé en la Corte,  traté de que se hiciera justicia y oí a todas las partes, especialmente en casos políticamente impopulares.

Desde que me retiré de la Corte, he continuado abogando por los derechos humanos en nuestro país representando al Instituto por las Libertades Civiles Meiklejohn  y la Asociación Internacional de Juristas Demócratas ante las Naciones Unidas en Ginebra y Nueva York.

Debido a mi larga historia de participación con el Gremio Nacional de Abogados he tenido la oportunidad de interactuar con abogados, profesores de derecho y estudiantes de todo el mundo. Estados Unidos siempre ha sido visto como un defensor de la igualdad bajo la ley y, sin embargo, ha habido muchas ocasiones donde hemos permitido durante mucho tiempo injusticias racistas y sexistas para denigrar nuestras aspiraciones por la igualdad.

Durante mucho tiempo he participado con el Centro de Estudios para la Paz y los Conflictos, la Unión de Libertades Civiles Americana, Amnistía Internacional, el Centro Legal para la Pobreza del Sur y muchas otras organizaciones. Lamentablemente parece que la violación de los derechos humanos y la justicia continúan generación tras generación.

Como abogado, senador, profesor y organizador comunitario, usted también ha visto todas las desigualdades en nuestro sistema, a nivel local, estatal y nacional.

Usted tiene una oportunidad única en este momento para tratar de demostrar realmente a los jóvenes de todas las razas, edades y géneros que los Estados Unidos que han conocido en el pasado no pueden continuar relegando a tantas personas a ciudadanos de segunda clase.

Usted tiene la oportunidad de ser un ejemplo y cambiar el curso del futuro. Un acto histórico que usted puede hacer para corregir una enorme injusticia que no sólo es actual sino  histórica es abrir un diálogo con Cuba sin condiciones previas. Entonces, como ha sido decidido por la Asamblea General de las Naciones Unidas durante 22 años consecutivos, usted debe acabar con el embargo a Cuba. No sólo por la justificación legal, sino por el mensaje humanitario que enviará a los países de América Latina y el Caribe y a los amantes de la justicia de todo el mundo. Para lograr este acercamiento histórico que solo Ud. puede hacer posible, debe comenzar por liberar a los “Cinco Cubanos”.

Sinceramente,

Honorable ex-Jueza Claudia House Morcom

5 de Octubre, 2013

Comite Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos

Estimado Presidente Obama

Hoy 12 de Septiembre, se cumplen 15 años del injusto encarcelamiento de 5 Cubanos. Uno de ellos René González cumplió su sentencia y está de regreso en Cuba, pero Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González permanecen aún en prisiones estadounidenses.

Los Cinco no cometieron crimen alguno, ni amenazaron la seguridad de los Estados Unidos. Vinieron aquí para evitar que grupos criminales con base en Miami realizaran atentados contra Cuba. Esos actos terroristas han causado luto y sufrimiento a las familias Cubanas desde 1959 hasta el presente. Tristemente ni las anteriores administraciones, ni la suya hasta hoy, han puesto fin a los mismos.

Como Ud. conoce, los Cinco fueron arrestados el 12 de septiembre de 1998. El Jefe del FBI en Miami, Héctor Pesquera, utilizó grandes recursos para arrestarlos. De acuerdo a los documentos publicados a lo largo de estos años, el FBI observaba a los Cinco desde dos años antes de sus arrestos. Conocían ciertamente que el objetivo de los Cinco era monitorear organizaciones de la extrema derecha del exilio anticubano para evitar más muertes a su pueblo. El FBI y las agencias del gobierno conocían que los Cinco no significaban ningún peligro para la Seguridad Nacional, tal como testificó el General Clapper, actual Director de Inteligencia Nacional y otros altos oficiales durante el juicio.

Ayer se conmemoraron 12 años del brutal atentado a las Torres Gemelas en Nueva York. Mientras nuestras agencias invertían recursos, tiempo y hombres en encarcelar a los Cinco, un grupo de hombres de Al Qaeda recibían entrenamiento en el Sur de la Florida. Tres  años después esos hombres, que sí deberían haber estado bajo estricta vigilancia, se adjudicaron el horroroso crimen contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Otros terroristas de largo prontuario internacional como Luis Posada Carriles, autor del atentado con bomba a un avión civil cubano donde murieron 73 personas, siguen aún impunes en nuestro país. La gravedad de estos hechos se mantiene oculta al pueblo de EEUU hasta hoy. Con profunda preocupación nos preguntamos, si el injusto encarcelamiento de estos hombres y las brutales condenas aplicadas, fueron en realidad una venganza política.

El 3 de septiembre, René González hizo un llamado a su pueblo en alusión a la legendaria canción “Ata una cinta amarilla al viejo roble”. El simbolismo en el caso de los Cinco es hacer llegar la verdad al pueblo norteamericano, ocultada por nuestros gobiernos durante 15 años. Especialmente Usted Presidente Obama sepa que hay una nación que se llenará de cintas amarillas el 12 de septiembre porque espera el regreso a casa de sus cuatro hijos.

Presidente Obama, el Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos, es un grupo de personas en EEUU, América Latina y Europa preocupados por las violaciones a los derechos humanos.

Le pedimos una vez más, junto a Premios Nobel de la Paz, Literatura y Física, junto a
parlamentarios de todo el mundo, juristas, religiosos, sindicalistas, intelectuales, actores y artistas, que haga uso de sus prerrogativas como Presidente de los EEUU y libere inmediatamente a Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando.

El mundo entero está esperando un gesto suyo que ponga fin a esta colosal injusticia. El mundo entero está “mirando”

Sinceramente,

En nombre del Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos

Netfa Freeman
Bill Hackwell
Alicia Jrapko
Nancy Kohn
Cheryl LaBash
Mickey Melendez
Nalda Vigezzi

5 de Septiembre

Arthur Heitzer

Estimado Presidente Obama:

Soy un ciudadano del medio-oeste de los Estados Unidos donde nací y me crié. Como la mayoría de la gente que me rodea, creo en el trabajo arduo y el juego limpio. Por eso, desde mi primera visita a Cuba justo antes de comenzar la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin en 1972, me ha preocupado el contraste entre el pueblo de Cuba que universalmente parece amar y mostrar generosidad a los visitantes de los Estados Unidos y las políticas de nuestros gobiernos diseñadas desde 1962 para imponer “hambre y privaciones” al pueblo cubano.

Esta carta es sobre los Cinco Cubanos, para pedirle que actúe con prontitud para liberarlos; Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González aún permanecen encarcelados.  René González fue recientemente liberado tras pasar más de 13 años en prisión.

Como abogado en Wisconsin, tuve la oportunidad de visitar y conocer personalmente a uno de los Cinco, Fernando González cuando fue recluido en la Institución Correccional Federal de Oxford, al norte de Madison, Wisconsin. No podría imaginar un individuo más racional  y más educado que él;  yo bromeaba con el diciéndole que si alguna vez sale en libertad, él podría ser el Embajador Cubano en los Estados Unidos.  Déjeme primero explicar un poco acerca de su papel, que creo que ejemplifica de qué se trata el caso de los Cinco Cubanos. A continuación, le voy a mostrar pruebas de que las autoridades de EE.UU los han tratado como presos políticos.

I.
Fernando estuvo poco tiempo en los Estados Unidos antes de ser arrestado con el resto de los Cinco Cubanos. Todos trabajaban para Cuba para tratar de evitar nuevos actos de terrorismo y asesinatos masivos. Fernando en particular estaba monitoreando a Orlando Bosch, quien no sólo abogó por asesinato de civiles con fines políticos, pero  actuó también más notoriamente para planificar el atentado contra un avión civil de Cubana de Aviación en octubre de 1976, destruyendo la nave y matando a los 73 pasajeros y tripulantes a bordo, incluyendo un equipo de jóvenes esgrimistas cubanos y estudiantes de medicina procedentes de América del Sur.

Joe D. Whitley Fiscal General Interino Asociado y más tarde el primer Consejero General del Departamento de Estado de EE.UU de la Oficina de Seguridad Nacional escribió en 1989 que “desde hace 30 años Bosch se ha mantenido firme y resuelto a abogar por la violencia terrorista… Sus acciones han sido las de un terrorista, fuera de las leyes o la decencia humana, amenazando e infligiendo violencia independientemente de la identidad de sus víctimas.” Pero a pesar de ello y su entrada ilegal a EE.UU, a Bosch se le permitió permanecer en los Estados Unidos sin acusación o confinamiento hasta que murió en Miami en 2011.  Su socio e ingeniero del atentado contra el avión de Cubana en 1976, Luis Posada Carriles, todavía vive sin trabas en Miami, donde ambos han sido honrados públicamente, y su administración ha fracasado en acusar a Posada de terrorismo o respetar una solicitud de extradición para ser juzgado en Venezuela por sus crímenes.

El 16 de agosto de 2006, mientras que Fernando y el resto de los Cinco terminaban su octavo año en la cárcel, Bosch continuó justificando públicamente aquel atentado, en una entrevista en el periódico La Vanguardia de Barcelona, donde también declaró que “una bomba es una prueba de rebeldía, una prueba de valentía”.  Las palabras de Bosch contrastan con sus propias observaciones del 16 de abril de 2013, tras el bombardeo de la maratón de Boston, cuando usted dijo “En cualquier momento que las bombas se utilizan contra civiles inocentes eso es un acto de terrorismo”.  Pero eso fue Boston.

Cuba reclama que ha perdido más de 3.000 ciudadanos debido al terrorismo, muchos inspirados por la CIA.  Los Cinco Cubanos fueron enviados a Miami, la ciudad que el propio FBI había etiquetado como la “capital terrorista de los Estados Unidos”, para tratar de evitar más caos y más muertes.

Por hacer este trabajo peligroso de forma encubierta, la mayoría de los Cinco adoptaron alias y utilizaron identificación falsa. El alias de Fernando está incluido en los papeles de la Corte y en la Apelación. Cuando los medios de comunicación estadounidenses raramente mencionan este caso, a menudo se refiere a ellos como “espías condenados” lo cual no es cierto.

El juicio de más de seis meses no incluyó evidencia alguna de información clasificada de EE.UU, y ninguno de ellos nunca fue acusado de espionaje y solo tres de ellos fueron acusados de “conspiración”, supuestamente bajo la intención de hacer algo que la evidencia demostró que en realidad no hicieron. Por eso, inicialmente, la jueza los sentenció a cadena perpetua. Los cinco actuaron como agentes de Cuba, y como el contratista estadounidense Alan Gross, quien está cumpliendo una sentencia de 15 años en Cuba, ninguno de ellos se registraron como agentes extranjeros en el gobierno del país anfitrión para informar sobre su trabajo encubierto.  El 12 de septiembre del 2013, los cuatro que permanecen en la cárcel comenzarán su decimosexto año de prisión.

II.
Usted ha ido a Miami y ha pedido públicamente “justicia para los presos políticos de Cuba…” Pero el encarcelamiento de los Cinco Cubanos en Estados Unidos fue claramente un acto político también.

Aquí están algunos ejemplos de decisiones en el caso de los Cinco que fueron claramente “políticas”:

1. La decisión de arrestarlos de forma violenta, antes del amanecer del 12 de septiembre de 1998, mientras se sigue permitiendo que los terroristas de carrera a quienes ellos estaban monitoreando vivan y trabajen libremente en los Estados Unidos

2. La decisión de acusarlos y luego enjuiciarlos por algo que para ciudadanos de otros países, tales como Rusia, resultaría en enviarlos a sus países; y la decisión extraordinaria de Janet Reno de añadir el cargo de “conspiración para cometer asesinato” contra Gerardo Hernández, antes de su regreso a la Florida para postularse como gobernadora.

3. La decisión de realizar el juicio en Miami, en lugar de permitir que sea llevado a otra ciudad, incluso a otro condado de Florida. Los miembros del jurado de Miami expresaron fuertes sentimientos contra el gobierno cubano, para el cual, ciertamente  todos estos acusados trabajaban; y el Departamento de Justicia de Estados Unidos en otro caso señaló que un juicio justo con menos vinculación del gobierno cubano no podría celebrarse en Miami debido a esos sentimientos.

4. Las decisiones de llevar a cada uno de los cinco a confinamiento solitario durante 17 meses, de solicitar y obtener inauditas penas máximas en un caso donde no fueron comprometidos ni secretos ni intereses de Estados Unidos, así como negar a  sus esposas e hijos visas para visitarlos regularmente. Todo esto ha sido criticado por Amnistía Internacional y por un órgano competente de las Naciones Unidas.  El juicio y el confinamiento de los Cinco Cubanos es el único proceso penal criminal dentro de Estados Unidos declarado injusto por ambas organizaciones.

5. Aunque los Cinco cubanos han permanecido en distintas cárceles estadounidenses y su conducta en la cárcel ha sido ejemplar, cada uno de ellos fue simultáneamente puesto en celdas de castigo conocidas como “el hueco ” antes de la invasión estadounidense a Irak en marzo de 2003;  eventualmente fueron llevados a sus poblaciones penales respectivas después de una campaña pública a su favor. Hasta ahora nunca se ha demostrado justificación alguna para esas acciones simultáneas.

6. A pesar de una decisión unánime de tres jueces de la corte de Apelaciones de Estados Unidos en 2005, donde admitieron que las condenas de los Cinco Cubanos fue el resultado de una “tormenta perfecta” de odio hacia la revolución cubana combinada con intimidación, violencia y amenazas en Miami y mala conducta procesal, la administración Bush se negó a aceptar un nuevo juicio fuera de Miami y en cambio pidió una inusual revisión por parte de todos los miembros de ese circuito, que luego anuló la opinión unánime de la Corte de Apelación. Esa decisión original del Tribunal demuestra la extensa historia de violencia del “exilio” que los Cinco intentaban disuadir.

7. La revelación posterior que el gobierno estadounidense había pagado a los reporteros de los medios de Miami que contribuyeron a los prejuicios contra estos agentes cubanos acusados, fue un hecho desconocido para la defensa o el juez en el momento del juicio.

El editor de uno los influyentes diarios de Miami que estaba implicado, El Nuevo Herald, luego explicó que los serios compromisos de ética periodística no fueron significativos, porque uno de los principios fundadores del periódico era la oposición al gobierno cubano.

Por último, y volviendo a mis raíces del medio- oeste, la naturaleza política de sus encarcelamientos también fue demostrada por la reacción de las autoridades en Oxford, Wisconsin cuando comenzó a llegar al público información sobre Fernando y los 5 Cubanos.  Cada verano más de 10.000 personas progresistas en Wisconsin se reúnen a sólo 20 millas de distancia, en Baraboo, Wisconsin en el Festival “Luchador Bob”, nombrado así después del famoso Luchador Bob La Follette; y desde hace varios años hemos trabajado para informar allí sobre este caso. En septiembre de 2007, cientos de personas se acercaron para firmar nuestras peticiones, bajo una pancarta con la foto de Fernando y el título  ¿”Qué sabe usted acerca del preso político más famoso de Wisconsin?”

Habíamos recibido la agenda y confirmado con las autoridades de la prisión para visitar a Fernando la semana siguiente, pero en un periodo de 3 días despues del festival, un representante de la prisión llamó y dijo que la visita fue cancelada y que no podían dar la razón, pero que podría ser cambiada para otro día.

Pero Fernando había sido trasladado a Terre Haute, Indiana, donde el caso de los Cinco no era  tan conocido. Le pregunté al Senador Russ Feingold que averiguara la razón del cambio de prisión y se le informó que el Director de la prisión solicitó el traslado basado en una supuesta  preocupación de seguridad – aunque nunca hubo la más mínima infracción contra Fernando.

Cuando nuestras autoridades de gobierno actúan por temor de que el público sea informado, algo no está bien.

Juego limpio es todo lo que pedimos. El continuo encarcelamiento de cualquiera de los Cinco es injusto. Cuando la gente en el medio de esta tierra escucha sobre este caso, están de acuerdo en que es una injusticia. Es su trabajo y su poder hacer lo correcto, más temprano que tarde.
Sinceramente,

Arthur Heitzer, Abogado
Milwaukee, Wisconsin,
Presidente del Subcomité de Cuba del Gremio Nacional de Abogados

5 de Agosto, 2013

Jane Franklin

Presidente Barack Obama
1600 Pennsylvania Avenue, NW
Washington, DC 20500
USA

Estimado Presidente Obama,

Usted nació en 1961, por lo que no tenia la edad suficiente como para ser testigo del espíritu del Movimiento por los Derechos Civiles, el Movimiento del Poder Negro, y el Movimiento contra la Guerra, fluyendo todos juntos en una hermosa ola de cambio. Usted solo tenía seis años de edad (casi siete) cuando sucedieron los terribles asesinatos del Reverendo Martin Luther King y el Senador Robert Kennedy, que cambiaron la política de una crucial elección presidencial y pusieron un alto a la posibilidad de un cambio real.

Si usted hubiera sido una década mayor, creo que usted, como afroamericano, podría estar ahora en condiciones de comprender mejor la revolución cubana y por qué su destrucción ha sido un objetivo persistente de la política exterior de Estados Unidos desde 1959, cuando los revolucionarios cubanos ganaron su batalla por la independencia y soberanía.

El Estado de Sitio comenzó bajo el Presidente Eisenhower con el embargo comercial explícitamente diseñado para matar de hambre al pueblo cubano y ha continuado hasta el día de hoy.  Cuando la invasión fracasó en derrocar al gobierno cubano en 1961, el año de su nacimiento, Presidente Obama, la CIA y el FBI entrenaron miles de agentes cubanos para la guerra encubierta contra Cuba-más ataques armados-incluyendo una segunda invasión programada para octubre de 1962 (Operación Mangosta), de  infiltración, propaganda, incendios y asesinatos. Una red de terroristas continúa prosperando en Florida y Nueva Jersey.

Me pregunto si usted conoce sobre la Operación Mangosta. La misma condujo directamente a la Crisis de los Misiles.  Yo estaba embarazada de mi tercer hijo cuando eso sucedió, y no puede imaginarse usted cómo me sentía al ser madre de dos hijas y un hijo por nacer, cuando todo el mundo estaba amenazado de exterminio.  Mi hija de cinco años de edad me despertó una mañana para  preguntarme, “Mami, el mundo se va a terminar?” Usted puede leer todo acerca de ese plan de invasión en mi libro, Cuba y Estados Unidos: Una historia Cronológica, en caso de que necesite refrescar su memoria.

Con el fin de combatir el terrorismo, Cuba ha tenido que gastar valiosos recursos para el desarrollo de un Departamento de Seguridad del Estado increíblemente eficaz, y asignar agentes como los Cinco cubanos para investigar a los grupos terroristas.  Pero agentes de inteligencia cubanos no pudieron detener a los terroristas que hicieron explotar un avión de pasajeros de Cubana en 1976, la primera vez en el Hemisferio Occidental que un avión de pasajeros fue utilizado como un arma terrorista.  No sucedió hasta el 9/11.

La CIA y el FBI sabían en aquel momento que Luis Posada y el ya fallecido Orlando Bosch planearon el atentado.  Sin embargo, estoy segura de que usted debe ser consciente de que Bosch caminó libre en Miami hasta su muerte y, por supuesto, usted sabe que Posada sigue viviendo como un héroe en Miami a pesar de la solicitud de Venezuela para su extradición para juicio por cargos de asesinato después de matar a 73 personas a bordo de ese avión.  Como señaló recientemente el Presidente venezolano Maduro, es hipócrita demandar que nadie le dé asilo a Edward Snowden mientras que, al mismo tiempo, el gobierno de EEUU se niegue a responder a la solicitud de Venezuela para la extradición de Luis Posada Carriles.

Apenas dos meses antes del arresto de los Cinco cubanos en 1998, Posada dijo a los periodistas del New York Times: “la CIA nos enseñó todo – todo… nos enseñaron sobre explosivos, cómo matar, como poner bombas, nos entrenaron en actos de sabotaje.”  Él se enorgullece de sus largos años de apoyo de la CIA, el FBI y la Fundación Nacional Cubano Americana.  Él se jactó de planear y organizar la campaña de atentados que azotaron a restaurantes y hoteles en la Habana en 1997 y 1998, matando a un empresario italiano e hiriendo a otras personas.

Cuba denunció que los responsables de los atentados de La Habana tenían su base en Estados Unidos.  El Departamento de Estado de Estados Unidos respondió que investigaría si Cuba presentaba “información sustancial” para apoyar su argumento.  Eso fue en septiembre de 1997.

Nueve meses más tarde, en junio de 1998, Cuba entregó al FBI la “información” reunida por agentes cubanos.  Luego en julio, un mes más tarde, llegaron las confesiones del  mismo Posada en la portada del The New York Times durante dos días!  Sin embargo, con toda la información y confesiones en mano, en lugar de investigar a los terroristas como el Departamento de Estado había dicho, el FBI arrestó a los investigadores.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González fueron puestos en confinamiento solitario durante 17 meses incluso antes del juicio.  Así comenzó la larga historia del injusto juicio y encarcelamiento de los Cinco. Usted tiene en sus manos el poder de liberarlos para que regresen a Cuba, tal como legisladores de todo el mundo han instado a Usted a que lo haga.

Piense en la matanza si todos los agentes cubanos hubieran sido encarcelados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Por ejemplo, en el año 2000, mientras los Cinco cubanos iban a juicio, agentes de la inteligencia cubana frustraron el complot del asesinato más grande en Panamá donde Posada Carriles y sus co-asesinos planearon usar explosivos para volar un auditorio donde el Presidente Castro debía hablar.  Los agentes cubanos no sólo salvaron la vida de Fidel Castro si no también las de unas 2.000 personas que llenaron el auditorio para escucharlo.

Agentes cubanos incluso, han salvado la vida de un presidente estadounidense.  En 1984 Cuba informó al jefe de seguridad de la misión de las Naciones Unidas de Estados Unidos, Robert Muller, que un grupo de extrema derecha planeaba asesinar al Presidente Ronald Reagan durante un viaje previsto a Carolina del Norte.  En consecuencia, el FBI arrestó a varias personas y Robert Muller agradeció al funcionario cubano que le había dado información que incluía los nombres de los posibles asesinos; la fecha, y la hora de su plan; la ubicación de sus armas, etc.

Los Cinco cubanos son antiterroristas cuyas investigaciones se realizaban para exponer conspiraciones terroristas contra Cuba y tal vez incluso contra los Estados Unidos.  Por favor, utilice su poder para liberar a los Cinco Cubanos.

Sinceramente,

Jane Franklin
Nacida y criada en Carolina del Norte y ahora residente
de New Jersey

5 de Julio, 2013

Mighty Gabby

Estimado Sr. Presidente

Soy una artista de la hermosa isla caribeña de Barbados, quien regocijó de alegría  cuando usted fue elegido Presidente de los Estados Unidos de América, y millones como yo en el mundo compartieron ese sentimiento.

Lo consideramos un hombre compasivo y justo con grandes cualidades de liderazgo.  Es por eso que le escribo con muchas expectativas y esperanzas para pedirle que ponga en libertad a cuatro de los miembros de los Cinco Cubanos, quienes languidecen injustamente en prisiones estadounidenses.

Ellos solo hicieron lo que cualquier ciudadano bueno y patriota hubiese hecho para defender a su patria. Con su valor ellos salvaron muchas vidas y merecen ser alabados por sus actos heroicos en lugar de estar injustamente encarcelados.

Como  ex Embajador Cultural de mi país, le hago un llamado con el ruego de que envíe a estos hombres a sus hogares junto a sus familiares.

Respetuosamente suyo,

Dr. Anthony Carter
Ph.D Honoris Causa en Letras, Universidad de las Indias Occidentales
Bridgetown, Barbados

5 de Junio, 2013

Reconocidas personalidades de EE.UU. y del Mundo envían Carta a Obama pidiéndole que Libere a los Cinco    

Personalidades participantes en la Segunda Jornada “5 Días por los 5 Cubanos en Washington DC”, firmaron una carta dirigida al Presidente Obama pidiéndole que libere a los Cinco.

Estimado Presidente Obama,

Nosotros, los abajo firmantes estamos reunidos en Washington DC desde el 30 de Mayo al 5 de Junio. Venimos de Europa, América Latina, el Caribe, Canadá, Quebec y otras ciudades de los Estados Unidos para levantar nuestras voces contra la colosal injusticia perpetrada contra 5 hombres cubanos.

Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González vinieron a los Estados Unidos sin armas, con el único propósito de proteger a su país del terrorismo. Si ellos hubieran sido americanos, usted los hubiese honrado con medallas. Con excepción de René González, quien acaba de regresar a Cuba después de haber cumplido su sentencia más un año y medio de libertad supervisada en Florida, estos hombres ya están cumpliendo 15 años de injusta prisión en los Estados Unidos.

Somos parlamentarios, diplomáticos, juristas, sindicalistas, escritores, galeristas, intelectuales, artistas, profesores, estudiantes, dirigentes de derechos humanos, organizadores y activistas.

Nos ha unido una causa común para levantar nuestras voces y pedirle que permita que los 5 Cubanos regresen a su país y puedan reunirse con sus familiares.

Presidente Obama, han transcurrido demasiados años, es hora de que estos hombres regresen a Cuba!

¡LIBERTAD PARA LOS CINCO AHORA!

Angela Davis, Estados Unidos
Dolores Huerta, Estados Unidos
Ramsey Clark, Estados Unidos
Martin Garbus, Estados Unidos
Peter Schey, Estados Unidos
Wayne S. Smith, Estados Unidos
Jane Franklin, Estados Unidos
Vance “Head Roc” Levy, Estados Unidos
May-Alice Waters, Estados Unidos
Jose Pertierra, Cuba-Estados Unidos
Andrés Gómez, Cuba-Estados Unidos
Max Lesnik, Cuba-Estados Unidos
Vanessa Ramos, Puerto Rico-Estados Unidos
Graciela Rosenblum, Argentina
Beinusz Szmuckler, Argentina
Anthony Gabby Carter, Barbados
Fernando Moráis, Brasil
Glauber Braga, Brasil
Stephen Kimber, Canada
Denis Lamelín, Canada
Arnold August, Canada
Alejandro Navarro, Chile
Hugo Gutiérrez, Chile
Nacyra Gómez, Cuba
Miguel Barnet, Cuba
Nancy Morejón, Cuba
Armando Aguilar, Ecuador
Damián Alegría, El Salvador
Ignacio Ramonet, España
Gilbert Brownstone, Francia
Andy de la Tour, Inglaterra
Gianni Vattimo, Italia
Fabio Marcelli, Italia
Luciano Vasapollo, Italia
Rita Martufi, Italia
Tecla Faranda, Italia
Alba Palacios, Nicaragua
Sofia M. Clark D’Escoto, Nicaragua
Rafael Anglada, Puerto Rico

5 de Mayo 2013

Santos Crespo

Estimado Presidente Obama,

Como trabajador y dirigente sindical de muchos años que ha vivido bajo el lema, “que una lesión a uno es una lesión a todos”, le pido que se ponga en el camino de la justicia y libere a Cinco cubanos que están cumpliendo condenas extremadamente largas  en prisiones de Estados Unidos. Como usted sabe estos cinco hombres cubanos–Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino, Fernando González y René González- llegaron a este país para supervisar las actividades de grupos terroristas contra Cuba con base en Miami. Ellos no solo llegaron desarmados y sin intención alguna de dañar a las personas o la seguridad de los Estados Unidos sino que vinieron a proteger su propia nación isleña Cuba ¿Qué podría ser más noble? Usted como persona compasiva no sólo tiene el poder sino la responsabilidad de reunirlos con sus familias en Cuba.

El movimiento obrero de muchas partes del mundo ha tenido la oportunidad de conocer a los familiares de los Cinco cubanos y está adoptando medidas para construir un movimiento por la libertad de ellos. El movimiento sindical en Canadá está haciendo del caso de los 5 cubanos una prioridad política, incluyendo el Sindicato de Trabajadores Metalúrgicos, Alimentos, Trabajadores del Comercio y Trabajadores Postales.  Y por supuesto a lo largo de América Latina y el Caribe, la injusticia cometida contra estos hombres es bien conocida y un ejemplo de la diferencia entre su administración y nuestros vecinos en el Hemisferio Sur.

Con gran entusiasmo nuestro movimiento sindical contribuyó con nuestra energía y recursos para apoyar sus dos campañas electorales. Los latinos y los trabajadores en general votaron por usted en cifras récord y aquí en los Estados Unidos estamos empezando a informar a los trabajadores sobre este caso. Las voces cada vez más pequeñas pero ruidosas desde el sur de la Florida no hablan por nosotros en el movimiento obrero. Cada vez es más claro que la mayoría de las personas incluso en Florida quieren la normalización de relaciones con Cuba y que usted mismo ha dicho que la mejora de las relaciones con los países de América Latina es importante para su Presidencia. Una pequeña acción que podría hacer para conseguir ese objetivo es comenzar por liberar a los Cinco cubanos ahora.

Sinceramente,

Santos Crespo
President Local 372

5 de abril, 2013

Michael Lapsley

Estimado Presidente Obama,

La noche que usted fue elegido Presidente por primera vez me encontraba en su país con amigos. Recuerdo vívidamente la sensación de alegría, alivio y lo más importante la esperanza que su victoria representaba. Era como si no solo EEUU sino en general el mundo entero se quitaba un gran peso de encima. La única comparación que puedo hacer de lo que sentí esa noche en el 2008, fue lo que sentí cuando después de siglos de lucha el Apartheid fue derrotado en mi país Sudáfrica.

Quisiera poder seguir sintiendo esa esperanza sobre lo que su presidencia representa. Estoy apelando a ese sentido de justicia natural que vi en usted esa noche para que libere a 5 hombres cubanos que llegaron a Estados Unidos en los años noventa para supervisar las actividades de grupos terroristas contra Cuba en el sur de la Florida. Estos hombres están cumpliendo largas sentencias en sus cárceles e incluso a las esposas de dos de ellos se les niega visas para visitarlos. Estoy seguro que con todo el apoyo internacional que tienen estos hombres usted debe estar bien enterado de este caso y que usted podría liberarlos a través del poder que le otorga la Constitución de los Estados Unidos.

Sr. Obama ¿qué podría ser más noble que lo que hicieron estos 5 hombres en la guerra contra el terrorismo y en defensa de su patria? Si hubieran sido hombres jóvenes de su país que impidieron un ataque terrorista contra los Estados Unidos lo más probable es que usted los hubiera invitado a cenar a la Casa Blanca para entregarles medallas.

Personalmente siento un gran amor y afinidad por los 5 Cubanos porque yo soy una víctima del terrorismo a consecuencia de una carta bomba que durante los últimos días del régimen del apartheid en 1990 destruyo mis manos y me quitaron un ojo, produciendo además otras lesiones. La bomba fue una reacción de odio hacia mi trabajo como sacerdote inmerso en la lucha de liberación contra uno de los sistemas más brutales de opresión racial que el mundo haya visto. Cuba siempre se levantó en apoyo al pueblo de Sudáfrica contra esa opresión.

Con un pequeño gesto, he decidido saldar la deuda que mi país tiene con Cuba visitando a uno de ellos, Gerardo Hernández quien está cumpliendo dos cadenas perpetuas. Como sudafricano estas visitas con Gerardo tienen una intensidad especial porque me recuerdan cómo nuestros mejores líderes fueron encarcelados, no porque eran delincuentes, sino porque buscaban libertad y justicia para todos.

Desde mi recuperación me he embarcado en un viaje de cicatrización con las víctimas del terror, realizando talleres alrededor del mundo llamado Cicatrización de la Memoria. En este trabajo me he dado cuenta que ninguno de nosotros debe sentirse atrapado en el pasado. La animosidad que ha tenido Estados Unidos hacia la isla de Cuba durante décadas no tiene que ser una carga para usted que tiene una posición única para ser un agente de cambio activo ayudando a forjar un mundo mejor.

El simple hecho de liberar a los 5 Cubanos no sólo será un gesto de hacer lo correcto, sino hará brillar los ojos de toda una nación que ve a estos hombres como héroes. Este gesto también será un catalizador hacia la normalización de las relaciones entre su país y Cuba y será un paso hacia la cicatrización de la familia humana. Sé que está en usted y apelo para convocar ese valor.

Con mis oraciones y mejores deseos a usted señor Presidente, por todo lo que hace como líder mundial para hacer del mundo un lugar mejor y más seguro para todos.

Padre Michael Lapsley SSM
Director Institute for Healing of Memories

March 2013

Peter Schey

5 de Marzo, 2013Estimado Presidente Obama,Se que usted conoce el caso de los 5 Cubanos -Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino y René González. Le estoy escribiendo para pedirle que considere dejarlos en libertad y permitirles que regresen a Cuba, algo que puede lograr bajo sus poderes ejecutivos. Esos hombres han estado presos en los Estados Unidos por catorce años. Es indiscutible que ellos eran agentes de la inteligencia cubana cuyo principal propósito era monitorear grupos en Estados Unidos que incurrieron en actos criminales y terroristas contra Cuba y la población civil cubana. Sus sentencias son inusualmente excesivas ya que nada de lo que hicieron representó ninguna amenaza significativa a la seguridad nacional de Estados Unidos. Es indiscutible también que el resultado de sus casos podría ser muy significativo con respecto a las relaciones Cuba-Estados Unidos en el futuro, y el avance en los objetivos que ambos gobiernos han expresado.Es indiscutible que los 5 Cubanos se dedicaron principalmente a lo que el gobierno cubano y los Cinco consideraron actividades “anti-terroristas”, penetrando grupos como Alfa 66, Comandos F4 y Hermanos al Rescate (BTTR por sus siglas en ingles). En el juicio, expertos militares, incluyendo el actual Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, testificaron que los 5 Cubanos no representaron ninguna amenaza sustancial para la seguridad nacional. Un miembro trabajó en la construcción en una Estación Aérea Naval en Key West y pasó información, disponible mayormente a personas sin acreditación y considerada sin importancia para la seguridad nacional. Pero la gran mayoría de los esfuerzos de los 5 Cubanos fueron destinados a monitorear las actividades de un pequeño número de grupos en Florida, cuyos líderes han demostrado ampliamente, como mínimo, su voluntad de participar en actividades ilegales, o de terrorismo en el peor de los casos, en pos de sus objetivos: El derrocamiento del gobierno cubano.El Centro por los Derechos Humanos y Constitucionales está particularmente preocupado con la grave injusticia en el caso de uno de los 5 Cubanos, Gerardo Hernández, quien está cumpliendo una cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad por el cargo de conspiración para cometer asesinato relacionado con el derribo por parte de militares cubanos el 24 de febrero de 1996 de dos aviones de Hermanos al Rescate causando la muerte de cuatro miembros de ese grupo. El derribo fue la culminación de más de veinticinco vuelos ilegales en el espacio aéreo cubano en los veinte meses previos al evento. Como se muestra en detalle a continuación:
  • El gobierno estadounidense tenía mucha más advertencias y más detalles sobre el planeado derribo que las que Gerardo jamás poseyó.
  • El gobierno de EEUU podría haber detenido fácilmente los vuelos de BTTR y evitar el derribo mientras que Gerardo no pudo hacer nada para impedir los vuelos de BTTR o el derribo.
  • Gerardo no hizo absolutamente nada para alentar o persuadir a los pilotos de BTTR para que penetrasen el espacio aéreo cubano.
  • Ni el gobierno de EEUU ni Gerardo tenían la menor idea del lugar donde sucedería el derribo, (supuestamente en espacio internacional como afirma el gobierno de EEUU), y
  • El gobierno de EEUU y no Gerardo, le dijo al gobierno cubano que los aviones de BTTR estaban partiendo de Miami y podrían estar dirigiéndose al espacio aéreo cubano el día del derribo.

Bajo estas circunstancias, independientemente de los detalles técnicos, o de cómo la ley estadounidense fue interpretada por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones, que hizo posible que la sentencia de conspiración se mantuviera, una cadena perpetua es extraordinariamente desproporcionada en relación con el papel insignificante de Gerardo en cualquier aspecto del derribo. De hecho, él tuvo un rol tan pequeño en el derribo de los aviones de BTTR como el rol que podría tener un agente de la inteligencia de EEUU en Islamabad con respecto a los ataques con drones en las Áreas Tribales federalmente administradas a lo largo de la frontera Afgana en el Noroeste de Pakistán.

A modo de referencia, Hermanos al Rescate repetidamente había presentado planes falsos de vuelo a la Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en ingles) desde 1994. Pilotos de MiG previamente se habían encontrado con aviones de BTTR en el espacio aéreo cubano. El líder de BTTR Jose Basulto se comunicaba por radio con los pilotos cubanos, ignorando sus advertencias y demandándoles que desertaran con sus aviones, un acto que obviamente sería criminal bajo la ley cubana (como lo sería bajo la ley de EEUU si un piloto desertara en Cuba en un A-10 Thunderbolt II). El señor Basulto es conocido por haber participado en diversas actividades destinadas a derrocar al gobierno cubano. Entrenado por la CIA en inteligencia, comunicaciones, explosivos y sabotaje, regresó a Cuba haciéndose pasar por un estudiante de física para ayudar a preparar la invasión de Bahía de Cochinos, más tarde se infiltró en Cuba para sabotear un supuesto emplazamiento de misiles y en agosto de 1962, llevó un barco a Cuba y disparó un cañón de 20 mm a un hotel (Rosita de Ornedo) lleno de turistas.

En 1995, Basulto y BTTR anunciaron públicamente su nuevo plan de “desobediencia civil” dentro de las aguas territoriales cubanas. Cuba se preparó para confrontar los aviones de BTTR con sus MiGs. El Departamento de Estado emitió una tenue advertencia a BTTR de que sus aviones no deberían violar el espacio aéreo cubano. Desobedeciendo al gobierno de los EEUU y a las leyes cubanas, el 13 de julio de 1995, pilotos de BTTR nuevamente presentaron planes falsos de vuelo y penetraron con cuatro aviones dentro del espacio aéreo cubano. A medida que Basulto y los otros pilotos entraron en el espacio aéreo cubano, el control de tráfico aéreo de la Habana advirtió a los aviones que salieran del mismo. A pesar de la presencia de los MiGs rodeando los aviones de BTTR, Basulto y los otros pilotos decidieron ignorar las advertencias. De hecho, a su propio riesgo, y el de civiles cubanos, Basulto continuó volando hacia el centro de la Habana y rozó la ciudad a muy baja altura por 13 minutos arrojando desde su avión cerca de 20.000 panfletos.

El gobierno cubano tomó medidas moderadas inmediatamente después de este incidente, y envió una carta a la administración de la FAA notificándola de las violaciones de las leyes aeronáuticas cubanas cometidas por BTTR el 13 de julio de 1995. La carta del gobierno cubano específicamente advirtió que el incumplimiento del gobierno de los Estados Unidos de poner un alto a la entrada ilegal en el espacio aéreo cubano por parte de los pilotos de BTTR “pueden traer graves consecuencias” y pidió que la FAA se comprometiera con prontitud a tomar “las medidas que sean necesarias” para asegurar que se interrumpieran los vuelos ilegales en el espacio aéreo cubano y sobre los tejados de la Habana. De hecho el gobierno cubano dejó bien claro que si los vuelos de BTTR continuaban invadiendo ilegalmente el espacio aéreo cubano “los aviones podrían ser derribados”

Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la continua invasión ilegal de la soberanía cubana por parte de BTTR, o la respuesta del gobierno cubano. El nunca alentó a los pilotos BTTR a violar el espacio aéreo cubano, nunca sugirió que entraran en el espacio aéreo cubano, ni él tenía influencia alguna para impedir que lo hicieran. Obviamente, el gobierno cubano había desalentado la intrusión de BTTR en el espacio aéreo cubano al advertir que esta conducta podría tener graves consecuencias en el futuro.

Seguidamente el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió una declaración de advertencia a los pilotos BTTR a que permanecieran fuera del espacio aéreo cubano. La declaración repitió la posición del gobierno cubano que si los aviones penetraban ilegalmente en su espacio aéreo podrían ser derribados y declaró que “el Departamento tomaba esta declaración seriamente.”

A pesar de las advertencias por parte de Cuba y Estados Unidos, pareciera que ni las agencias de inteligencia estadounidenses, ni el Departamento de Justicia, ni la FAA tomaron pasos efectivos para bloquear a Basulto y a los pilotos de BTTR, que continuaron sus provocaciones peligrosas e ilegales dentro del espacio aéreo cubano.

En enero de 1996, BTTR aumentó su invitación a la confrontación con el gobierno cubano dejando caer 500.000 octavillas cerca de La Habana. Obviamente conscientes del peligro de una confrontación a la que fueron alentados y tal vez deseada, los pilotos de BTTR dejaron grabado una videotape en caso de que ellos no regresaran.

El 15 de enero de 1996, Cuba nuevamente envió una carta a FAA, informando al gobierno de EEUU de la violación de BTTR del espacio aéreo cubano el 13 de enero y nuevamente dejando claro que los pilotos de BTTR deberían estar preparados para enfrentar “serias consecuencias” si continuaban con sus violaciones ilegales del espacio aéreo cubano. Nuevamente, Cuba apeló a los EEUU para que adopte las medidas necesarias para prevenir que los aviones de BTTR violaran el espacio aéreo cubano.

Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la decisión de BTTR de lanzar octavillas desde sus aviones en enero de 1996, tampoco de la respuesta de Cuba al incidente. Ni por supuesto estuvo Gerardo en una posición de obligar al gobierno de los EEUU a adoptar medidas contra BTTR.

Poco después de que el gobierno cubano advirtió al Gobierno de Estados Unidos que graves consecuencias seguirían si BTTR continuaban invadiendo ilegalmente el espacio aéreo cubano y el Gobierno de EEUU advirtió a los pilotos de BTTR, básicamente a Gerardo Hernández le dijeron lo mismo (aunque con menos detalle). A mediados de febrero él recibió un mensaje de las autoridades cubanas que Juan Pablo Roque y René González, los dos hombres que se habían infiltrado en BTTR, no deberían volar con BTTR del 24 al 27 de febrero, porque podría haber un “enfrentamiento” en esas fechas. El gobierno de Estados Unidos y los pilotos de BTTR también sabían que una confrontación podía llevarse a cabo y a diferencia de Gerardo, habían sido advertidos que esto podría resultar en el derribo de los aviones.

El líder de BTTR Basulto ha testificado públicamente que él tenía conocimiento de las advertencias de Cuba “durante mucho tiempo”, y que él y los otros pilotos conocían que la consecuencia de entrar en el espacio aéreo cubano podría resultar en el derribo.

Entiendo que el 24 de febrero de 1996, la FAA, no Gerardo Hernández, informó al gobierno cubano que tres aviones BTTR habían despegado de Miami y que podían entrar ilegalmente el espacio aéreo cubano. Repito, el gobierno estadounidense pareciera haber tenido una mayor participación y responsabilidad que Gerardo por lo tanto es el gobierno de Estados Unidos, y no Gerardo, quien informa al gobierno cubano que los aviones de BTTR estaban volando.

Es indiscutible que Gerardo Hernández no tuvo nada que ver con la decisión de BTTR de pilotear ese día aviones hacia Cuba. Él no alentó ni solicitó hacerlo, ni tenía ningún poder de detener los vuelos. Sólo el gobierno de Estados Unidos podría haberlos detenido, si hubiese querido.

A medida que los aviones se acercaban a Cuba, fueron claramente advertidos de que estaban “en peligro”, y que estaban entrando a una zona que estaba “activada”. Gerardo no tuvo nada que ver con la decisión de Cuba de activar su espacio aéreo. Esta fue obviamente una decisión hecha en Cuba. Basulto ignoró las advertencias de Cuba a medida que sus aviones volaban hacia territorio cubano. Si los otros dos aviones entraron en territorio cubano, está en disputa. Cuba cree que si; el gobierno de EEUU cree que no. Gerardo por supuesto, no tenía una forma independiente de conocer si los tres aviones de BTTR entraron o no en el espacio aéreo cubano.

Dos aviones fueron derribados por MiG cubanos. Cuando el derribo ocurrió, el avión de Basulto estaba a 2.1 millas dentro del espacio aéreo cubano. Basado en sus datos del radar, el gobierno de Cuba ha argumentado que el derribo sucedió en el espacio aéreo cubano. Sin embargo basado en datos de su propio radar y la información de testigos presenciales, el gobierno de EEUU cree que el derribo sucedió en el espacio aéreo internacional, por lo tanto constituye asesinato.

En el fondo, parece que el gobierno estadounidense sabía más de lo que Gerardo conocía acerca de los planes de Cuba antes del derribo.

También pareciera que el gobierno de Estados Unidos, no Gerardo Hernández, estaba en una posición de evitar una confrontación prohibiendo los vuelos de los pilotos de BTTR, o la suspensión de sus licencias, algo sobre lo cual Gerardo no tenía control.

Además, el operador de radar estadounidense Mayor Jeffrey Houlihan y el Director Técnico del Sector Sureste de la Defensa Aérea (SEADS por sus siglas en ingles), ambos observaron los aviones de BTTR rumbo a la Zona de Identificación de la Defensa Aérea Cubana, observaron uno de los aviones penetrar el espacio aéreo cubano por lo menos a tres millas náuticas, y observaron a los MIGs partiendo desde Cuba rodeando los aviones de BTTR, sin embargo no realizaron ningún esfuerzo para comunicarse con los pilotos de BTTR para instarlos a que abandonaran la zona o para alertar a los  aviones de EEUU para que intervengan. En el fondo, mientras que el gobierno estadounidense estaba observando los acontecimientos, y no tomando ninguna medida para prevenir un derribo, Gerardo no tenía idea de lo que estaba ocurriendo.

Después del derribo una comunicación a Hernández de funcionarios cubanos declaraba: “Le hemos asestado a la derecha de Miami un duro golpe donde su papel ha sido decisivo”. Una respuesta de Hernández observaba: “La operación hacia la cual contribuimos un granito de arena terminó satisfactoriamente”. Finalmente, el jefe de la dirección de inteligencia reconoció a Hernández por los sobresalientes resultados en el trabajo…” Ninguna de estas comunicaciones indica que Hernández – o nadie en el gobierno de Estados Unidos, anticiparon que el derribo, si es que iba a suceder, se produciría en el espacio aéreo internacional. De hecho, los registros indican que estas comunicaciones se referían al éxito de la operación planeada por largo tiempo para que el agente de inteligencia cubano Juan Pablo Roque regresara a Cuba el 23 de febrero de 1996, y no la “Operación Escorpión” sobre los vuelos sobre Cuba de BTTR.

Cómo responder a la ilegal, frecuente y peligrosa invasión de su espacio aéreo por pilotos que desean el derrocamiento del gobierno cubano, era una cuestión compleja decidida al más alto nivel por las autoridades en Cuba, no por Gerardo Hernández. La complejidad del asunto es demostrada por las autoridades ejecutivas en el llamado “libro blanco” del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre “matar el objetivo”, hecho público este mes, que justifica bajo el derecho internacional y doméstico la decisión del Presidente (u otros funcionarios de la administración “informados y de alto nivel”) de ordenar la ejecución de personas en el extranjero por drones si se cree que esas personas han estado “envueltas en la planificación de ataques terroristas contra los Estados Unidos”. Su administración nunca dejaría tales decisiones a un oficial de inteligencia que trabaja en el extranjero, y Cuba ciertamente no dejó la decisión sobre cómo responder a los vuelos de BTTR a Gerardo Hernández. Ni siquiera le consultaron sobre la cuestión.

La Corte de Apelaciones que confirmó la condena de Gerardo estuvo dividida en su decisión, con un juez que encontró que las pruebas no fueron concluyentes y que la condena de conspiración para cometer asesinato debía revertirse. Un segundo juez confirmó la sentencia, pero reconoció que con todos los detalles técnicos envueltos, era difícil determinar si la condena fue válida. El tercer juez determinó, basado en numerosos tecnicismos en la ley (según lo interpretado por el Onceno Circuito de Apelaciones) que requiere una explicación larga y compleja en su decisión por escrito, para que un cargo de conspiración para cometer asesinato pudiera ser confirmado.

Sin embargo, independientemente de los tecnicismos legales que podrían sustentar un cargo de conspiración para cometer asesinato bajo la ley estadounidense, como fuera interpretada por el Onceno Circuito de la Corte de Apelaciones, es indiscutible que (1) la participación de Gerardo en el derribo fue absolutamente mínima, (2) él no hizo nada para alentar a los pilotos de BTTR para que penetraran ilegalmente el espacio aéreo cubano, (3) él no tuvo nada que ver con la decisión de derribar los aviones de BTTR, (4) él sabía menos acerca de lo que había sido planeado por el gobierno cubano de lo que sabía el gobierno de EEUU y (5) incuestionablemente hubo mucho más de lo que el gobierno estadounidense podría haber hecho para evitar el derribo de lo que Gerardo podría haber hecho. En este contexto, una cadena perpetua para Gerardo por “conspiración para cometer asesinato” es una sentencia extremadamente dura, inmerecida y fundamentalmente injusta.

El principio de proporcionalidad–de que el castigo debe ser proporcional a la gravedad del delito–es un principio fundamental del derecho nacional e internacional y de los derechos humanos. Este principio está incorporado en el artículo 5 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 7 del Pacto Internacional sobre Derechos Políticos y Civiles y la Convención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos, o Degradantes.  El principio de proporcionalidad es también la piedra angular del derecho penal internacional. Bajo el artículo 77 del estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, una cadena perpetua está permitida pero debe estar “justificada por la extrema gravedad del crimen y las circunstancias individuales del condenado”.

Además de la gravedad totalmente injustificada de la sentencia de Gerardo, debo señalar también que la validez de la subyacente conspiración para cometer asesinato es altamente cuestionable. Claramente, no hay ninguna defensa a un país en el derribo de un avión civil en el espacio aéreo internacional, cuando el avión civil no plantea una amenaza inminente para la seguridad de los demás. Por otra parte, es probablemente cierto que un país puede derribar legalmente un avión civil que ha invadido reiteradamente e ilegalmente su espacio aéreo, que ha rozado peligrosamente su Capitolio, que ha rechazado repetidas advertencias para cesar sus actividades ilegales y que ha alentado abiertamente el derrocamiento del gobierno del país. Incluso en el juicio de Gerardo, los Estados Unidos no ofrecieron ninguna evidencia – por no existir – que mostrara que Gerardo realizó “conspiración” (es decir, un acuerdo) con el gobierno cubano para derribar a los aviones BTTR en el espacio aéreo internacional. De hecho, Estados Unidos no pudo probar que Gerardo hiciera un acuerdo para derribar a los aviones. Como se señaló anteriormente, lo único que Gerardo sabía era que podría existir una “confrontación” con los aviones de BTTR, es decir mucha menos información de la que el gobierno de Estados Unidos tenía en su poder.

Para todas las razones mencionadas anteriormente, le pedimos que considere seriamente ejercer sus poderes Ejecutivo para autorizar (1) la desclasificación de todos los registros de Estados Unidos con respecto al derribo de los aviones de BTTR y (2) la excarcelación de Gerardo y su regreso a Cuba. Hacerlo sería no sólo mostrar el compromiso del gobierno de los Estados Unidos de proporcionalidad en las sentencias y una justicia igualitaria y justa, también podría ser un paso importante que contribuya al proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, algo apoyado por la mayoría de los estadounidenses y por países de todo el mundo.

En espera de una respuesta de su administración sobre esta cuestión. Gracias por su consideración.

Sinceramente,

Peter Schey
Presidente
Centro para los Derechos Humanos y Derecho Constitucional

FEBRERO, 2013

Arnold August

Presidente Barack Obama
La Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue NW
Washington, DC  20500

Estimado Presidente Obama,

Hoy le escribo para solicitar que usted haga uso del poder  presidencial que le otorga la Constitución,  y conceda indultos a los Cinco cubanos  para que inmediatamente regresen a su país y familias. Estos presos son Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González.

El Articulo II, Sección 2 de la Constitución le otorga a usted la “Facultad para conceder Indultos por Delitos contra los Estados Unidos, excepto en los casos de Acusación por Responsabilidades oficiales.” Este artículo incluye una función humanitaria y existe en la mayoría de los países del mundo. Se puede decir que es virtualmente universal.

Destaquemos algunos ejemplos positivos que muestran lo mejor del pueblo estadounidense. El Presidente Abraham Lincoln indultó a 264 de 303 miembros del pueblo indígena Dakota quienes se defendieron contra la expansión de colonos en el levantamiento de Sioux en 1862. Más recientemente, en 1977, el Presidente Jimmy Carter en su primer día de mandato otorgó indultos incondicionales a cientos de miles de hombres que habían evadido el servicio militar obligatorio  durante la Guerra de EEUU contra Vietnam, que habían  abandonado el país o no se registraron para hacer el servicio militar.

También hay casos de líderes que concedieron indultos en otros países. En 2010, Cuba liberó a los prisioneros que habían sido juzgados y condenados por delitos contra la seguridad del Estado cubano. Muchos comentaristas de Estados Unidos sugirieron que eso resultaría en un acercamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.  A pesar de ello, no ha habido ningún gesto de su parte hasta la fecha para indultar a los Cinco presos cubanos.

Además, en diciembre de 2011, el gobierno cubano anunció a través de Raúl Castro que el Consejo de Estado, que él preside “acordó indultar más de 2.900 sancionados. No se incluyen en este beneficio, salvo contadas excepciones, los sancionados por delitos de Espionaje [y] Terrorismo”.

Uno puede responder diciendo que Cuba no indultó a la mayoría de individuos por “crímenes de  espionaje” y por lo tanto ¿por qué Estados Unidos debería liberar a los Cinco cubanos?   Sin embargo, el gobierno estadounidense nunca los acusó de espionaje, ni afirmó que verdaderos actos de espionaje se llevaron a cabo, y no se le confiscaron a los Cinco ningún documento clasificado. Por esta razón, fueron acusados de conspiración para cometer espionaje y conspiración para cometer asesinato, porque el espionaje real o asesinato no podía ser probado. En la ley, “conspiración” facilita una condena comparada a la conspiración real; no obstante, las sentencias recibidas fueron enormemente desproporcionadas a cualquier condena de “conspiración”.

Aun más, el gobierno cubano, en comparación con el gobierno de Estados Unidos, “acordó perdonar” entre los más de 2.900 presos a “algunas condenados por delitos contra la Seguridad del Estado, que han extinguido en prisión una parte importante de la pena, con buena conducta”. Los cinco cubanos, en cambio, nunca fueron encontrados culpables de delitos que ponen en peligro la seguridad del Estado, ya que no pudo encontrarse ninguna prueba a tal efecto. Los cinco presos cubanos también son conocidos por su buena conducta en prisión. Por lo tanto, Presidente Obama, le insto a unirse a la tradición de algunos de sus propios predecesores, como Lincoln y Carter.

Esta política humanitaria es preferible a su más reciente declaración sobre este tema. El 30 de enero de 2013 en una entrevista con Telemundo, usted declaró  “para que veamos una normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba tenemos que hacer algo con todos esos prisioneros políticos, que aún están allí”.  Esto merece una aclaración sobre “presos políticos” en Cuba; los hechos demuestran que los únicos “presos políticos” que quedan en Cuba son los que se encuentran en la prisión de Guantánamo.

En el artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, sección 2, el Presidente está facultado a conceder indultos por delitos contra los EE.UU., excepto en los casos de acusación por responsabilidades oficiales.  Responsabilidades oficiales se refiere a personas dentro del sistema político de Estados Unidos que han cometido delitos que merecen las acusaciones por responsabilidades oficiales. Esto es considerado la peor ofensa y así sólo los condenados de acusación están exentos de cualquier posible indulto presidencial.

Claramente, esta excepción de responsabilidades oficiales no se aplica a estos cinco presos. Una vez más, solicito a usted indultarlos.

La enmienda 8 de la Constitución de los EE.UU excluye el uso de “castigos crueles e inusuales.” En el caso de Gerardo Hernández, por ejemplo, él ha sido sentenciado a dos cadenas perpetuas mas 15 años de prisión por crímenes que él sostiene no haber cometido y que el gobierno no ha podido probar. Al mismo tiempo, durante todo este periodo de más de 14 años desde su arresto el Departamento de Estado ha negado visa a su esposa, Adriana Pérez, para visitarlo. No es este un ejemplo de “castigos crueles e inusuales”?  De manera similar, a Olga Salanueva, la esposa de René González, otro de los Cinco cubanos, también se le ha negado visa para visitar su esposo en los EEUU.

Por lo tanto, le pido hacer cumplir las partes pertinentes de la Constitución de los Estados Unidos que puede caracterizarse como humanitaria. Le imploro sentarse con el gobierno cubano y elaborar una solución humanitaria al problema de los presos para que la normalización de las relaciones entre los dos países pueda establecerse y prosperar.

Una mirada compasiva es un rasgo distintivo de la democracia. Cuba ya ha mostrado esto dos veces en el caso de los presos. Y no olvidemos a Alan Gross,  preso en una prisión cubana, que parece haber sido abandonado por su gobierno.

Es hora de revertir la situación. Las decisiones de Lincoln y Carter de conceder indultos  pueden no haber sido populares con todo el mundo en los Estados Unidos en su momento, pero estas posiciones han pasado a la historia como ejemplos positivos.

Gracias de antemano por considerar mi pedido.

Sinceramente,

Arnold August
Montreal

ENERO, 2013

Stephen Kimber

Estimado Presidente Obama,

Esta es mi primera carta a un presidente estadounidense. No solo no soy ciudadano estadounidense, sino además soy periodista, y los periodistas no tienen el hábito de escribir cartas a los jefes de gobierno.  Pero después de haber pasado tres años investigando el caso de los Cinco cubanos, creo que tengo la obligación de escribirle.

El hecho es que el periodismo estadounidense no ha hecho un buen trabajo en explicar al público el caso de los Cinco agentes de la inteligencia cubana que han estado encarcelados en los Estados Unidos desde 1998. Como resultado, su administración ha logrado evitar que los medios aborden el tema o que cuando se ven obligados a comentarlo, lo hagan con la gastada retórica de la guerra fría.

Pero el caso de los Cinco cubanos ha vuelto recientemente a la luz pública debido a Alan Gross, el subcontratista de la USAID que se encuentra cumpliendo una condena de 15 años de prisión en Cuba por llevar equipos de comunicación satelital a ese país.

Los artículos de los medios de comunicación sobre este caso han sido igualmente problemáticos, en su mayoría repiten la propia línea del Departamento de Estado que Gross es un “humanitario” que fue detenido cuando intentaba ayudar a la pequeña comunidad judía de la Habana a comunicarse con el mundo exterior y ahora es presentado “como un rehén” de la Habana.

Usted sabe que eso no es cierto.  Y por supuesto los medios de comunicación también lo saben. Después de todo, fue Desmond Butler, un reportero de Associated Press (AP)  una agencia de noticias a la que están suscritas la mayoría de los medios estadounidenses y poco probable que pueda confundirse con una herramienta del régimen cubano, quien documenta los hechos del caso (articulo en Ingles)

Alan Gross  recibió un “pago de medio millón de dólares” por parte de la USAID, una agencia de su gobierno que entre otras cosas tiene como objetivo supuestamente “promover la democracia” y entró a Cuba de contrabando sofisticados equipos de comunicaciones. Esta tecnología incluye teléfonos satelitales de Internet capaces de evitar la detección y tarjetas SIM “más frecuentemente” utilizadas por el Departamento de Defensa y la CIA.

La meta de todo esto no fue la de asistir a la comunidad judía para comunicarse, como su gobierno ha insistido (la comunidad Judía ya tenía acceso a internet) sino promover un cambio de régimen-para derrocar al gobierno de Cuba-. El propio informe de Gross deja claro que él sabía que estaba envolviéndose en un “negocio muy riesgoso” y que si fuese descubierto seria “catastrófico”.

Dicho esto, no es de extrañarse que los familiares y amigos de Alan Gross quieran que sea liberado.  Al igual que los cubanos quieren que los Cinco – que son considerados héroes nacionales en su patria-, sean liberados.

La respuesta sin pestañar de su gobierno ha sido simplemente que “no hay  equivalencia”.

Para EEUU los Cinco cubanos eran agentes entrenados declarados culpables de intentar robar secretos militares y conspiración para asesinar a cuatro civiles inocentes muertos en el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996. Por el contrario, el argumento del gobierno de EEUU es que Alan Gross fue sólo un filántropo humanitario.  Ahora sabemos que Alan Gross fue mucho más que eso.

Pero es igualmente cierto que los Cinco cubanos son mucho menos que peligrosos asesinos contra la seguridad estadounidense como han intentado presentarlos los medios de comunicación y su Gobierno.

Yo he leído las más de 20.000 páginas de la transcripción del juicio de ellos y he examinado las miles de páginas adicionales de documentos de la fiscalía que entraron en evidencia para intentar condenarlos.

No estoy tratando de encubrir el caso contra ellos. Ellos eran agentes entrenados por la inteligencia cubana, y algunos de ellos utilizaron identidades falsas para entrar a los Estados Unidos. Parte de la misión de algunos de ellos era reunir información militar.  Sin embargo, su principal misión militar, no era buscar información que podría ser utilizada para atacar a los Estados Unidos (dejando de lado por el momento  la ridícula idea de la pequeña Cuba lanzando un ataque militar contra el poderío de EEUU).

Los Cinco cubanos no significaron ninguna amenaza militar o de seguridad contra los Estados Unidos. No me crea a mí; pregúntele a su propio Director de Inteligencia Nacional, ex Teniente General de los Estados Unidos James Clapper.  Cuando usted se refirió a él al nombrarlo en el 2010, usted dijo que él poseía “una cualidad que aprecio en todos mis asesores: el deseo de decirle a los líderes lo que necesitamos saber incluso si no es lo que queremos escuchar.”

Usted debería escuchar lo que ha dicho el General Clapper sobre los Cinco. En 2001, cuando era Director de la Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial, Clapper testificó en el juicio de los Cinco. Se le preguntó específicamente si él, “con su experiencia en asuntos de inteligencia, describiría a Cuba como una amenaza militar a los Estados Unidos?” Su respuesta fue: “absolutamente no. Cuba no representa una amenaza.”  También testificó que no encontró ninguna evidencia que sugiera que los miembros de los cinco “intentaban obtener información secreta.”

El objetivo militar real de los Cinco era proteger a Cuba de un posible ataque estadounidense. Que dicho ataque fuera posible está más allá de la disputa. Considere – como los cubanos sin duda lo hacen – Granada (1983), Panamá (1989) y Haití (1994).

Los agentes desarmados de Cuba, eran como “canarios en una mina de carbón extranjera”, utilizando sus entrenados ojos y oídos para detectar señales de un posible e inminente ataque. Cuando se piensa en ello, eso es exactamente lo que sus  satélites estadounidenses, aviones teledirigidos y también agentes humanos hacen en países donde se percibe una amenaza para la seguridad estadounidense por parte de gobiernos hostiles – o elementos terroristas-.

De hecho, ese fue el propósito real de Cuba de enviar a sus agentes a Florida – para infiltrarse e informar sobre las actividades de grupos terroristas anticastristas del exilio que planearon activamente y a menudo realizaron ataques mortales contra Cuba desde el seguro santuario de la Florida.

No necesito decirle que esos ataques son ilegales bajo la ley de Neutralidad de Estados Unidos, pero quizás vale la pena recordarle que las autoridades norteamericanas raramente han arrestado a alguien en relación con dichas acciones y que  jurados de Florida raramente han condenado a alguien acusado de delitos contra Cuba.

Volveré a esto luego.

Quizás lo más significativo – y aparentemente racional-, la lógica que su Gobierno ha ofrecido por negarse a considerar un intercambio humanitario de los Cinco por  Alan Gross es la realidad que uno de los Cinco fue declarado culpable de conspiración para cometer asesinato en relación con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.

Uno puede argumentar – yo lo hago – que el Gobierno cubano no debió haber autorizado derribar las avionetas. A pesar de las constantes provocaciones y violaciones ilegales bien documentadas de “Hermanos al Rescate” del espacio aéreo cubano – que, por cierto, la FAA y la administración de Clinton consideró ilegal y provocativa e intentó detener – sigo creyendo que había otras opciones para el Gobierno cubano que derribar los aviones.  Pero eso es irrelevante.

Lo único importante aquí es si cualquiera de los Cinco agentes tenía control sobre ese hecho o cualquier papel en la decisión de derribar los aviones. Después de haber leído la transcripción del juicio y examinar la evidencia presentada durante el mismo, mi conclusión no es sólo que no hay ningún vínculo convincente entre cualquiera de los Cinco y el derribo, sino que de hecho, la evidencia lleva a la conclusión opuesta.

La Seguridad del Estado Cubano es increíblemente compartimentada y la información sobre un ataque tan significativo sólo habría sido comunicada sobre una base de la necesidad de conocer.

No había necesidad de que agentes de bajo nivel de la Florida conocieran sobre lo que los militares de la Habana estaban planeando, y no hay evidencia alguna de que lo sabían.

Sin embargo, usted puede contrarrestar el argumento de que los Cinco fueron condenados por un jurado de Miami que escucho todas las pruebas.

Consideremos esto.

No tengo que decirle sobre el poder omnipresente y la influencia en Miami de grupos del exilio cubano de extrema derecha. Después de dos campañas presidenciales, usted sabe esto mejor que nadie.

Pero vamos a considerar tres puntos cuando imaginamos las posibilidades de que un jurado de Miami podría juzgar imparcialmente las acciones de los reconocidos agentes cubanos.

En la preparación del juicio a los Cinco – que coincidió con el final del caso cargado de emociones de Elián González – los medios de Miami estaban más frenéticos que de costumbre sobre la retórica anticubana. Cuando los pagos clandestinos a la prensa fueron revelados por primera vez en 2006, el Miami Herald informó sobre la compra y el pago de periodistas como flagrantes violaciones de la ética periodística. Para entonces el daño ya estaba hecho.

Considere también el doble rasero de la justicia que fue común en casos relacionados con Cuba.  Hubo otro caso criminal que tuvo lugar alrededor del mismo tiempo del arresto de los Cinco Cubanos.

El FBI había acusado a un grupo de exiliados anticastristas de Miami detenidos a bordo de un buque de Puerto Rico, de conspirar para asesinar a Fidel Castro. Abogados de la defensa intentaron trasladar el juicio a Miami.  Los fiscales federales se opusieron alegando que su caso contra los hombres no podía obtener una audiencia imparcial de un jurado en Miami. Menos de un año más tarde, sin embargo, los fiscales federales objetaban otra vez cuando abogados de la defensa de los Cinco pidieron que el juicio se trasladara fuera de Miami. ¿Realmente creían que un jurado de Miami podía ser demasiado a fín a los exiliados contra Cuba y que de pronto podían juzgar imparcialmente un caso de agentes pro-Cuba?

Aún más al punto, los fiscales en el caso de los Cinco cubanos – justo antes de que el jurado iniciara sus deliberaciones – pidieron a un Tribunal de apelación que les permitieran  quitar el cargo de conspiración para cometer asesinato, porque no creían que las pruebas que habían presentado podrían llevar a una condena.

Aunque el Tribunal de apelación rechazó su petición, los fiscales no se preocuparon.
Después de un juicio de siete meses, el jurado de Miami tomo pocos días para encontrar a los Cinco culpables de todos los cargos, incluyendo conspiración para cometer asesinato.

Simplemente le pido que instruya a sus propios abogados para revisar las actas del juicio y examinar la evidencia que vincule a los Cinco con el derribo-y que le informen a usted sobre lo que encontraron-.  Podría ser aleccionador.

Usted ya sabe que Amnistía Internacional ha planteado “dudas sobre la equidad y la imparcialidad del juicio [de los Cinco]… la fuerza de la evidencia para apoyar la convicción de conspiración para asesinar… y si las circunstancias de la detención preventiva de los cinco hombres, en el que se limitaba el acceso a sus abogados y a los documentos, pueden haber socavado su derecho de defensa.”

Usted sabrá también que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, después de examinar la evidencia, “pidió al Gobierno de Estados Unidos adoptar las medidas necesarias para remediar la situación.”

Usted podría argumentar-con razón-que el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitraras de Naciones Unidas recientemente concluyó que la detención de Alan Gross también fue “arbitraria,” que la corte Cubana no actuó de una “manera imparcial e independiente” y “ordenó su inmediata libertad” [Gross]

¿Incluso si aceptamos las conclusiones del informe de la ONU, dónde nos deja? ¿Pueden dos decisiones equivocadas ser correctas?

La realidad es que ni Alan Gross ni los Cinco cubanos deberían languidecer en la cárcel. Son todos, al final, víctimas de los más de 50 años de una política fracasada de EEUU hacia Cuba.

Es hora de terminar con la injusticia -y, francamente, la estupidez-de una política que no ha servido ni sirve a los intereses de esos dos países, ni del mundo.

Mientras usted se prepara para su inauguración, ante la única oportunidad que un presidente de los EEUU tiene en su segundo mandato de crear un legado histórico, le pido que reconsidere el caso de los Cinco cubanos.

Usted debe aprovechar esta ocasión para otorgar una clemencia ejecutiva para los Cinco, permitiéndoles regresar a sus hogares en Cuba. Los cubanos ya han indicado que están preparados para la reciprocidad dejando en libertad a Alan Gross para que regrese a su familia en los EEUU.

Dicho intercambio no sólo podría representar un importante y esperado gesto humanitario por parte de ambos gobiernos, sino también sería una señal de una oportunidad para finalmente reiniciar las relaciones entre Estados Unidos y la Habana sobre la base del respeto mutuo y la comprensión.

Muchas gracias por su consideración.

Sinceramente,
Stephen Kimber

DICIEMBRE, 2012

James Abourezk

Presidente Barack Obama
Casa Blanca
Washington, D.C. 20500

Querido Sr. Presidente:

Como ex senador estadounidense de Dakota del Sur, quiero llamar su atención sobre un importante caso de injusticia, un caso que usted puede solucionar fácilmente. Tiene que ver con un grupo llamado los 5 Cubanos.

Después de años de terrorismo contra hoteles turísticos cubanos donde se colocaron bombas, la voladura de un avión cubano y otros actos delictivos, Fidel Castro envió cinco hombres de su pueblo a Miami para reunir pruebas sobre los autores de este tipo de terrorismo. Dieron la información que habían reunido al FBI, pero nuestros  agentes detuvieron inmediatamente a los 5 Cubanos. Ellos fueron condenados por un jurado intimidado de Miami y enviados a prisiones estadounidenses. Esa acción mostró al mundo la duplicidad de nuestra guerra contra el terrorismo.

Espero que usted perdone a estos cinco hombres, un acto que sería un primer paso hacia la restauración de las relaciones con Cuba como un vecino cercano a los Estados Unidos. Nuestro bloqueo de 50 años contra Cuba ha causado mucho sufrimiento a un pueblo que decimos querer ayudar.

En la década de 1970, mi colega George McGovern y yo por separado viajamos a Cuba y nos reunimos con Fidel Castro. Lo hicimos nuevamente juntos en 1977 y fomentamos un intercambio de equipos de baloncesto de Dakota del Sur. Jugamos tres juegos en la Habana, y el equipo cubano viajó a Dakota del Sur para tres juegos aquí. El Presidente Carter aprobó el intercambio, y su administración fue en el camino a la normalización de las relaciones, un paso que se detuvo por las acciones del senador Jesse Helms (R -NC). El Gobierno cubano estaba abierto a la normalización de las relaciones en ese entonces, y creo que todavía está interesado en hacerlo.

Creo que la liberación de los Cinco Cubanos sería un primer paso en la normalización de las relaciones con Cuba. También creo que este paso resultaría en la liberación de Alan Gross, él llevaba  a cabo la política de los Estados Unidos en Cuba cuando fue encarcelado allí.

Tal gesto de su parte daría lugar a la restauración de una relación de buena vecindad. También sería visto como un paso muy sensible y valiente de su parte.

Usted ha hecho feliz a muchos de nosotros por haber sido reelegido exitosamente a la Presidencia.

Sinceramente,

James Abourezk

NOVIEMBRE, 2012

Peter Phillips

5 de noviembre,  2012

Estimado Presidente Obama,

Usted tiene el poder presidencial de indultar y liberar a cinco presos políticos detenidos por el Buró de Prisiones en los Estados Unidos. Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, y René González Sehwerert han sido encarcelados por autoridades de EE.UU con cargos falsos de conspiración por cometer espionaje, y conspiración para actuar como agentes extranjeros no registrados.  René González es ciudadano americano, y en la actualidad se encuentra bajo estrictas condiciones de libertad condicional en Florida.

Este es un caso, del cual estoy seguro usted está al tanto. Cada uno de estos individuos, conocidos en todo el mundo como los Cinco Cubanos, fueron arrestados en 1998 por defender al pueblo de Cuba contra grupos terroristas que operan en Miami. Cientos de bombas, asesinatos, y ataques externos han ocurrido desde la Revolución de 1959 contra el pueblo cubano. La Agencia Central de Inteligencia en cooperación con los extremistas cubanos de derecha están claramente implicados en muchos de esos ataques desde la administración Kennedy.

Ya es tiempo de normalizar las relaciones entre Cuba y EEUU, y poner fin a los intentos por parte del gobierno de EEUU de socavar el gobierno cubano.  La continua beligerancia por su parte y por parte del gobierno de EEUU hacia Cuba y hacia esos hombres es una política equivocada en este tiempo de la historia de los EEUU. Usted puede dar un paso adelante inmediatamente después de las elecciones del 6 de noviembre, desarrollando una política de relación positiva entre Cuba y EEUU, indultando a los Cinco Cubanos y avanzando hacia el levantamiento del las sanciones económicas.

Espero que usted tome la decisión correcta.

Sinceramente,

Peter Phillips Ph.D.
Profesor de Sociología, Universidad Estatal de Sonoma
Presidente de la Fundación para la Libertad de los Medios

OCTUBRE, 2012

Michael Parenti

Presidente Barack Obama
The White House
1600 Pennsylvania Avenue, NW
Washington, DC 20500
Estimado Presidente Obama,

El 12 de septiembre  marcó 14 años de  injusta cárcel de los cinco cubanos que vinieron a los Estados Unidos para supervisar las actividades de grupos terroristas anticubanos operando con impunidad en el sur de Florida.  Los Cinco Cubanos llegaron sin armas, no perjudicaron objetivos ni ciudadanos norteamericanos, ni socavaron la política de Estados Unidos. Su misión fue evitar más daño a su país y a los ciudadanos estadounidenses.

A pesar del silencio de los medios masivos en los Estados Unidos sobre el caso, muchos han logrado escuchar sobre los Cinco a través de canales alternativos. Y muchos han denunciado las condenas injustas y carentes de fundamento.

El 6 de marzo de 2009 sucedió algo sin precedentes como muestra de apoyo a los Cinco cubanos cuando doce escritos de “amigos de la corte” le pidieron a la Corte Suprema revisar el caso.

Entre los  partidarios de los Cinco cubanos se encontraban diez  Premios Nobel, el Senado de México en pleno, la Asamblea Nacional de Panamá, miembros de todos los grupos políticos dentro del Parlamento Europeo, entre ellos tres Vicepresidentes actuales y dos ex presidentes y cientos de legisladores de Brasil, Bélgica, Chile, Alemania, Irlanda, Japón, México, Escocia y el Reino Unido.

En mayo de 2005 el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU declaró que la cárcel de los Cinco cubanos era injusta y arbitraria, estaba en contravención del artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y demandaba al gobierno de EEUU reparar esta situación.

Presidente Obama, su administración ha tratado a Cuba con la misma política fracasada y antagonista que sus predecesores.  Cuba nunca ha atacado o amenazado a Estados Unidos. Los generales del Pentágono y funcionarios del Departamento de Estado han afirmado en numerosas ocasiones que Cuba nunca ha sido una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos de América.

En Cuba los Cinco son considerados héroes por 11 millones de personas. Si estos cinco hombres hubieran hecho lo mismo por los Estados Unidos usted les hubiese otorgado  medallas de honor.

El Gobierno cubano ha dejado claro que está dispuesto a sentarse y discutir una serie de cuestiones que son de interés para ambos países, incluida la libertad de los Cinco cubanos.  Lo único que piden es que esto se realice en una atmósfera de respeto mutuo, sin condiciones previas.

Negociar la liberación de estos luchadores antiterroristas lo diferenciaría del punto de vista colonial y arrogante que ha dominado la política estadounidense hacia Cuba.

Sinceramente suyo,

Michael Parenti, Ph.D., autor y conferencista
1935 Stuart St.
Berkeley, CA, 94703

SEPTIEMBRE, 2012

Rev. Joan Brown Campbell

5 de Septiembre de 2012
Estimado  Presidente Obama,

Hoy me uno a miles de personas de todo el mundo para pedirle que realice un gesto humanitario y permita a 5 Cubanos, cuatro de ellos en prisiones estadounidenses y uno bajo libertad supervisada  regresar a sus hogares junto a sus seres queridos.

En diciembre del año pasado, una delegación encabezada por el Reverendo Dr. Michael Kinnamon, ex Secretario General del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo visitó Cuba. La delegación realizó una serie de reuniones importantes, incluyendo el Consejo de Iglesias de Cuba. En esas reuniones compartieron días de oración y reflexión. Luego publicaron una declaración conjunta en la que se comprometieron a trabajar hacia la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.  La relación entre el Consejo Nacional de Iglesias de Estados Unidos y el Consejo Cubano tiene más de 70 años  y  precede a la Revolución cubana.

La declaración conjunta indica que para obtener ese objetivo deseado y necesario, deben resolverse cuestiones importantes de carácter humanitario “que son causa de una falta de entendimiento injustificable y un sufrimiento humano innecesario”. El mayor obstáculo mencionado en la declaración es el bloqueo de EEUU contra Cuba. La comunidad internacional se ha expresado claramente en la necesidad de poner fin al bloqueo durante 20 ocasiones a través de sus representantes en la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Otro obstáculo mencionado en la declaración conjunta es el encarcelamiento en los Estados Unidos de  “Cinco Cubanos”, en un juicio lleno de irregularidades, cuyas sentencias “han sido declaradas injustas por numerosas organizaciones de derechos humanos, incluidas Naciones Unidas y Amnistía Internacional.”

Miembros de la delegación se reunieron con las madres y esposas de los 5 Cubanos como una muestra de apoyo a la libertad de sus hijos y esposos.

Los 5 Cubanos, como se les conoce internacionalmente, no constituyeron ninguna amenaza a la seguridad nacional de los Estados Unidos.  Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González sacrificaron sus vidas para monitorear grupos terroristas con base en Miami. Ellos vinieron a este país para alertar y proteger al pueblo cubano y el pueblo norteamericano de acciones delictivas que han costado la vida de miles de cubanos y extranjeros como Fabio Di Celmo, un joven italiano que murió en 1997 producto de un atentado con  bomba en un hotel de la Habana.

El Gobierno cubano pidió al Gobierno de Estados Unidos poner fin a la impunidad de las organizaciones violentas que amenazan seriamente a ambos países. Debido a la magnitud de la denuncia, en junio de 1998, una delegación de alto nivel del FBI fue a la Habana.

Funcionarios cubanos entregaron al FBI toda la información que tenían sobre estos grupos criminales para poner fin a sus acciones. Increíblemente, tres meses después el FBI detuvo a los mensajeros de dicha información crítica, los 5 Cubanos.

Este mes de septiembre se cumplirá el 14 aniversario de la detención de estos cinco hombres; y hasta ahora ningún terrorista ha sido condenado, mientras los 5 Cubanos permanecen encarcelados.

El 7 de octubre del año pasado, René González, uno de los Cinco Cubanos, cumplió su condena de 15 años y fue liberado, pero el Gobierno de Estados Unidos le impidió regresar a Cuba para reunirse con sus seres queridos. René se ve obligado a permanecer durante tres años de libertad condicional en el sur de la Florida donde su vida está en peligro constante.  Como un castigo adicional, el Gobierno de Estados Unidos se niega a otorgar una visa a su esposa Olga Salanueva para visitarlo en los Estados Unidos.

Presidente  Obama, he visitado Cuba en más de 30 ocasiones, he conocido a las familiares de los 5 Cubanos y comparto su sufrimiento.  Es tiempo de liberar a los 5 Cubanos como un signo de nuestra humanidad. Esta preocupación es sentida por todo el pueblo cubano, dirigentes de todas las religiones, abogados, intelectuales, artistas, 10 Premios Nobel, parlamentos, gobiernos, cristianos y católicos en América Latina y miles de otras congregaciones religiosas en todo mundo.

Más de una década atrás, cuando yo era Secretaria General del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en los Estados Unidos, tuve la oportunidad de involucrarme en el regreso a Cuba de Elián González. El era un niño, víctima de las relaciones conflictivas entre Estados Unidos y Cuba.

Durante ese tiempo pude  reunirme con su padre y sus abuelas y pude sentir el dolor de una familia cubana.

Siento que hay una similitud entre ambos casos, aunque Elián era un niño separado de su familia, los 5 Cubanos han pasado 14 años sin ver crecer a sus hijos y sin poder dar su calor de padres. Algunos de ellos han perdido a sus familiares durante estos largos años de encarcelamiento. Al igual que en el caso de Elián González, los 5 Cubanos están en el centro de las relaciones entre EEUU y Cuba.

Presidente de Obama, el pueblo de los Estados Unidos y Cuba desea vivir en paz, armonía y fraternidad.  No hay ninguna razón para que nuestro país continúe una política inhumana hacia la nación isleña.  Liberar a los 5 cubanos, sin duda, ayudará en la restauración de las relaciones entre ambos países.

Rev. Dr. Joan Brown Campbell

AGOSTO, 2012

Cindy Sheehan

Estimado Presidente Obama,

Aunque tengo poca fe de que realmente usted lea esta carta, mi pasión por esta causa me da optimismo de que usted podría llegar a tomarse un momento para escucharme.

Me dirijo a usted sobre el caso de los “5 Cubanos”. Los Cinco Cubanos son cinco agentes antiterroristas  de Cuba, que vinieron a los Estados Unidos para supervisar las actividades de los terroristas reales – cubanos emigrados que viven aquí – quienes planearon actos contrarrevolucionarios violentos en Cuba y han sido responsables de la muerte de miles de cubanos a través de los años.

Como usted probablemente sabe, mi hijo, Casey Austin Sheehan, fue asesinado en Irak el 4 de abril de 2004. A él, su propio gobierno y su liderazgo militar le mintió al decirle que estaba ocupando otra tierra para “luchar contra el terrorismo”.  Se han cometido muchas  injusticias en esta llamada Guerra Global contra el Terrorismo, pero estos Cinco Héroes cubanos han estado en cárceles y prisiones de EEUU por catorce años y su único crimen fue no registrarse como agentes extranjeros – un delito leve que generalmente se penaliza con la expulsión o penas de prisión corta.

Sin embargo, mientras EE.UU. ha entrenado y albergado terroristas reales como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, el sistema de injusticia de este país ha condenado a estos Cinco cubanos en una parodia de la justicia a condenas inhumanas.

He leído numerosas cartas dirigidas a usted de colegas que también le han pedido que libere a los Cinco basándose en el hecho de que son hijos, esposos y padres que necesitan volver a su patria y estar con sus familias. Sabiendo que usted es consciente de la muerte de hijos, padres, esposos, esposas, madres e hijas debido a la expansión de las guerras de Bush, y a partir de algunas de su propia creación,  estoy bastante segura que este enfoque no funcionará.

Conozco y me preocupo por las familias de los Cinco, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González,  son seres humanos optimistas y maravillosos. He tenido la fortuna de llegar a conocerlos a través de los años durante mis viajes a Cuba y el mundo. No apelo a usted basada en la compasión ya que sería un derroche inútil de mi tiempo y el suyo; Estados Unidos encarcela a más gente per cápita que cualquier otra nación en el mundo. Tampoco estoy apelando a usted basada en el hecho de que usted fue un estudioso de la Constitución y abogado, principalmente porque lo que ha ocurrido con los Cinco es una obscenidad de la ley, como fue la firma del Acta de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), el bombardeo con drones en países sin una declaración de guerra y el asesinato de ciudadanos estadounidenses sin el debido proceso garantizado por la Constitución – todos claramente en violación de la Constitución y también obscenos.

Sin embargo, apelo a usted por la “Libertad de los Cinco” basada en el hecho de que usted ha dicho y mostrado al mundo, que Estados Unidos puede “actuar de forma preventiva” para proteger nuestra “seguridad”, y me gustaría creer que usted  extendería al pueblo y al gobierno cubano el mismo derecho de proteger a sus ciudadanos contra los actos de terrorismo.

Su régimen ha violado vigorosamente la soberanía de varios países en la búsqueda de supuestamente “mantener a América segura”. El Gobierno cubano y los Cinco héroes hicieron mucho menos.

Como ciudadana de Estados Unidos, no hago un llamado a las personas que trabajan para mí, sin embargo, exijo que mi Gobierno permita a los cuatro hombres encarcelados que mencioné con anterioridad, así como a René González, quien está fuera de la prisión, pero en libertad condicional en Miami (que es el peor lugar para él debido a los terroristas cubanos contrarrevolucionarios que viven allí) que regresen a casa. Ellos ya han sido castigados lo suficiente por un delito relativamente pequeño.

Presidente Obama, usted también ha hecho una declaración de que “Cuba necesita cambiar su sociedad” antes de que considere normalizar las relaciones. El bloqueo es un anacronismo de la guerra fría que se puede levantar en beneficio de ambas naciones, entonces usted podrá ir a visitar Cuba y ver lo equivocado que ha estado.

Cindy Sheehan

JULIO, 2012

Mike Farrell

Estimado Presidente Obama,

Aunque me temo que su personal lo protege de cartas como esta, le escribo con la esperanza de que mi voz pueda llegar a usted.

Yo soy uno de los miles de individuos del mundo que le piden que haga un gesto humanitario, que también será un paso significativo para reducir las tensiones internacionales: conceder Clemencia Ejecutiva para liberar a los 5 Cubanos que han estado erróneamente presos en nuestras cárceles durante casi 14 años.
Junto a un grupo de colegas en el campo de las artes que formamos parte de  Actores y Artistas Estadounidenses Unidos por la Libertad de los 5 Cubanos, le pido la liberación de estos cinco hombres:  Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, René González Sehwerert, Antonio Guerrero Rodríguez y Fernando González Llort .

Le pido que los libere porque son hijos, esposos, hermanos, poetas, pilotos, graduados universitarios y artistas que no han cometido ningún delito contra los Estados Unidos.

Le pido que los libere porque ellos vinieron a este país desarmados y nunca constituyeron amenaza alguna para la Seguridad Nacional de los EE.UU.
Le pido que los libere porque vinieron aquí sólo para monitorear las actividades de grupos violentos del exilio cubano quienes, operando desde Miami, lo cual es conocido por nuestro gobierno, estaban planificando acciones violentas contra personas inocentes en Cuba.

Le pido que los libere porque estaban tratando de prevenir más actos brutales contra su país y de esa forma salvar vidas inocentes.

Como usted sabe, Señor Presidente, ayer fue nuestro Día de la Independencia, un día que muchos políticos utilizan para celebrar las leyes de nuestra Nación, su historia y su gente.  Y muchos de estos mismos políticos utilizan además ese día para apoyar la llamada  “guerra contra el terror” como una forma de demostrar su patriotismo.

Sería un acto de profunda hipocresía de nuestro Gobierno que continúe el encarcelamiento de estos hombres heroicos que pusieron a riesgo sus propias vidas para poner fin al mismo terrorismo que nosotros encontramos abominable.

Por lo tanto, respetuosamente le pido que revierta esta burla a la justicia y utilice  el poder que le fue conferido a Usted por nuestra Constitución para hacer lo correcto.

Señor Presidente permita que los 5 Cubanos regresen junto a sus seres queridos.

Sinceramente,

Mike Farrell

JUNIO, 2012

 

Gayle McLaughlin

Estimado Presidente Obama,

Le pido respetuosamente que considere la posibilidad de iniciar negociaciones, basado en una atmósfera de respeto mutuo, con el Presidente de Cuba Raúl Castro, para resolver uno de los principales problemas recientemente identificados por el Consejo de Iglesias de Cristo y el Consejo de Iglesias de Cuba; el caso de los “Cinco Cubanos” presos en los Estados Unidos.

Cuatro de los cinco cubanos están cumpliendo condenas largas y extremas en diferentes cárceles de nuestro país por defender a Cuba de acciones terroristas planeadas en nuestro propio suelo. Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González fueron arrestados en 1998. René González fue puesto en libertad en octubre del 2011 después de haber cumplido su condena, pero debe permanecer en los Estados Unidos por tres años más bajo libertad supervisada.

Durante mucho tiempo, una serie de personalidades, miembros del Congreso, religiosos, prestigiosos juristas, artistas, intelectuales y sindicatos en los Estados Unidos han planteado sus inquietudes sobre el injusto encarcelamiento de estos cinco hombres cubanos y abogan por su libertad.

La necesidad de enviar a estos hombres de regreso a Cuba para reunirse con sus familias también ha sido la preocupación expresada por importante organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional,  el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas, el ex Presidente Jimmy Carter, miembros de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos, 10 premios Nobel, gobiernos y parlamentos de todo el mundo. Como alcalde de Richmond, sumo mi voz a las de ellos pidiendo un gesto humanitario para poner fin a esta arbitrariedad.

Señor Presidente, hoy el 5 de junio, me uno a miles de personas de los Estados Unidos y de todo el mundo que el día 5 de cada mes le escriben para pedir un gesto humanitario, dentro del poder que le confiere la Constitución para que permita que los Cinco Cubanos regresen a su país y se reunifiquen a sus familias.

Una solución humanitaria a este caso será un mensaje claro al mundo y constituirá una base importante para la mejora de las relaciones entre los dos países. También podrá demostrar que somos un pueblo humano con corazones compasivos.

Sinceramente,

Gayle McLaughlin, Alcaldesa

Richmond, California, Estados Unidos

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